Por Roberto Sandoval
Es activista de los Derechos Humanos condecorado con el Honoris Causa en 2018, es político villanovense

Voces argumentan que por la capital del estado de Zacatecas camina un político extraordinario, lo dicen así por su especial atención y acercamiento con el pueblo, uno que se comporta a la altura de un verdadero líder social.

Para él no hay días festivos, horarios, lujos, ni delicadezas, va conociendo los peores terrenos así tenga que arriesgar su vida, todo por conocer la problemática y necesidades de sus pobladores.
Va conociendo las causas que han dado pie a robos, violaciones y accidentes, va tapando el paso en tapias, limpiando la maleza en caminos, ubicando casas abandonadas e intestadas que son amargos lugares donde se drogan nuestros jóvenes, donde se ocultan ladrones y violadores.

Va dando fin a esas calles tenebrosas y olvidadas que viven en las tinieblas y han sido olvidadas por antiguos gobiernos.

Anda por ahí un político que lleva consigo pico, machete y un equipo de trabajadores para ir arreglando cada problema a su paso, va por ahí un nuevo político que va dejando iluminado y limpio, va haciendo compromisos de reforzar con rondines a cargo de la ahora llamada “Policía de Proximidad”.

Estos días podemos ver rostros de alegría y tranquilidad, principalmente en nuestras mujeres que han sido tan violentadas los últimos años, ahora ellas sonríen después de vivir por décadas en el miedo.

Ahora los nuevos gobiernos habrán de combatir esa angustia y psicosis qué ha causado la inseguridad de los últimos gobiernos, múltiples violaciones, asesinatos, robos y secuestros al por mayor, pero ahora se puede comenzar a ver un gran desahogo en los habitantes, caminan con mayor seguridad en sus colonias, habitantes sorprendidos que dan muestras de asombro agradecimiento ante la novedosa forma de servir.

Pero no es todo, ese joven político va haciendo compromisos para responder a todo tipo de sugerencias y peticiones, a su paso va abrigando la gente que cada día es mordida por los fuertes fríos en esta ciudad de cantera y plata, va regalando abrazos de apoyo y cariño.

Esa es la verdadera política que necesita el pueblo, una nueva política que limpie el nombre de la misma, una política que se aleje de la dádiva en tiempos electorales, una política que deje de seleccionar a las personas que va ayudar, basta ya de hacer compromisos a cambio de cosas, de adueñarse de almas como si fueran mercancía.

En el nuevo México ya no será posible esas estrategias de esclavismo y engaños, esa política ya caducó, ahora comienza una nueva política, una donde las alimañas y vividores no quepan o se tengan que alinear a las nuevas formas y el recién estrenado látigo de justicia.

Ese político del que hablo y mis ojos lo han visto trabajar así, se llama Ulises, Ulises Mejía Haro. Ojalá todo nuevo aspirante aprenda y supere las nuevas formas y el verdadero servicio que ya se ha puesto en marcha con el nuevo gobierno.

¡Que la Cuarta Transformación marche bien y no se detenga!