Por Andrés Vera Díaz

Alejandro Tello estuvo acorralado desde finales del año pasado, un cerco político – electoral que sin embargo, le ha dado la oportunidad histórica de transitar como un Gobernador con altura de miras.

He de reconocer, que a pesar de las truculentas mañas que aún intentó realizar el PRI en la coacción del voto, con la entrega de dádivas y el amedrentamiento de cuadros, Tello se limitó a voltear a otro lado durante todo el proceso. Lo anterior confirmado por muchos candidatos del tricolor, que fuera de cámaras, reprochaban la actitud del Gobernador porque estaban acostumbrados a que los mandatarios en turno aceitaran toda la maquinaria gubernamental para incidir en los resultados.

Desde ahí, no entendieron que esta elección era atípica, extraordinaria en su esencia, pagaban los platos rotos y la desesperación era evidente, a pesar de las contras, la soberbia seguía rigiendo la actitud de la gran mayoría. Véase caso Fresnillo, distrito 3 local y distrito 4 federal.

Ahora, los planteamientos de renovación en el PRI deben hacerse evidentes, palpables, manifiestos. Ese “nuevo PRI” que quisieron vendernos en el sexenio, resultó peor que el viejo. Si no entienden lo que les pasó, y no hablo solamente en términos de los resultados electorales- el PRI está condenado a desaparecer.

En este contexto, rostros como Lula de la Rosa, Lupita Flores y hasta la propia Lyndiana Bugarín tendrían – si así lo quieren- la responsabilidad de darle frescura al partido, olvidando las viejas formas de hacer política, reestructurando ideales y retomando los principios con los que se fundó.

Tello por su parte, dio muestras de algo inesperado, pero no es suficiente, sus declaraciones anteriores en twitter sobre el populismo “peligroso” de AMLO y esas lastimosas publicaciones de su esposa no han dejado una impresión benéfica en la sociedad. AMLO ganó en Zacatecas, la coalición 8 distritos y los municipios más importantes, 3 distritos federales y probablemente, tendrá 4 senadores. Tello, que acorralado entre lo que se veía venir, más candidatos emanados del alonsismo, supo entender que lo prudente era quedar estático. Mejor negociar con la oposición, buscando buen trato con el nuevo gobierno federal y darle ruta a un quinquenio que podría verse sumido en el olvido colectivo.

Los reproches a su poca identificación con el PRI- pues identificarse con el partido se entendía como apoyar a candidatos con dinero, estructura e infraestructura- le otorgan a Tello la oportunidad histórica de trascender como un gobernante integrador, amalgamador, e inclusive, pasar a la historia como un verdadero líder, no promovido por esos boletines de prensa que así lo califican, sino real.

Declararse gobernador independiente no es descabellado, le permitiría transitar de forma más certera en los 3 años que le restan, mandar un mensaje al nuevo ejecutivo federal de apertura y pacificar las huestes que desearán arrastrarlo a una peor administración.

Ya veremos que ruta toma, por lo pronto ya mandó un mensaje de felicitación no muy convincente a los ganadores y al propio AMLO, escueto y sin convicción, pero en términos muy de su esposa, Dios le ha dado una oportunidad única. ¿La aprovechará?.