Por Norma Galarza

El rosario explicativo de Virgilio Rivera de que ni la pareja presidencial ni el Secretario de Hacienda Luis Videgaray, habían incurrido en conflicto de interés en la compra de sus lujosas casas, y la posterior disculpa del Presidente “al pueblo mexicano” por convertirlo en testigo de este tipo de escándalos, deja en claro una cosa: nos gobiernan desde la burla y el cinismo.
Además, las tácticas ciegas que implementa el gobierno federal hacen suponer a más de alguno que los asesores detrás de Presidencia son sin duda, Emilio Larrosa o Juan Osorio, quienes poseen larga trayectoria en la producción de la basura televisiva de la que somos víctimas.
La verborrea declarativa y desatinada que padece el Presidente, no contribuye en nada a “limpiar” su imagen dañada por los escándalos de corrupción que no se solucionan con la pretensión insensata de salir a dar explicaciones contraproducentes que en la práctica laceran, aún más la imagen caricaturesca de tan singulares personajes y no cosechan ningún resultado favorable ante la opinión pública.
Las disculpas (innecesarias, si se presume inocencia) hacen evidenciar más la culpabilidad de los tres implicados y favorecidos por grupo Higa, por aquello de que explicación no pedida acusación manifiesta. Ante ese panorama el largo discurso del Secretario de la Función Pública que rasgo sus vestiduras en defensa de sus “incorruptibles” jefes raya en el ridículo.
Lo indignante es que mientras el presidente y el secretario de hacienda se empeñan en blanquear una reputación imposible de aclarar, el dólar sigue ganándole terreno al peso, la expectativa de crecimiento económico se vuelve a ajustar a la baja y las promesas patrañeras de presidencia, de que las estrategias económicas implementadas eran el mejor camino para “mover a México” con rumbo al desarrollo, parecen diluirse cada vez más.
Y aunque el conformismo mediocre de nuestra demacrada figura presidencial ose afirmar que “hay países que están peor”, el descontento no tarda en hacerse presente, debido a que los efectos de esta virtual ruptura económica no tardan en hacer estragos en los bolsillos cada vez más ofendidos de los mexicanos.
Mientras tanto, comienza el alboroto en la Cámara de Diputados, que en próximos días estará “estrenando” legisladores, unos ya bastante viejos y reciclados, pero “nuevos” para este periodo. ¿Novedades? Nulas. El PRI seguirá siendo mayoría, lo que de entrada garantiza un valioso respaldo para las ocurrencias patrocinadas por los grandes consorcios internacionales del Ejecutivo Federal.
En este nuevo ciclo de nuestra “honorable” Cámara, los pleitos ya empezaron porque en la designación de las diputaciones plurinominales el partido tricolor y su hijo menor el Verde Ecologista, lograron al sumar diputados electos y pluris una arrasadora mayoría, con los cual el Congreso de la Unión se pinta de verde con “motes” verde pálido.
Por lo que diputados del PRD y PAN (como si a la hora de levantar sus deditos fueran oposición) se mostraron inconformes con la asignación de las curules que favorecen por mucho a nuestro amado PRI. Así, con el “optimismo” de siempre, los mexicanos estrenamos diputados de la categoría, de la actriz representante del cine de ficheras Carmelita Salinas, quien por lo menos sabrá dar algo de espectáculo porque honestamente ya no esperamos más de ellos, en este surrealista y kafkiano país… Tenga buen día, amable lector.