• Fracturas de PAN y PRD fortalecen al PRI

  • Morena asoma la cabeza mientras prepara músculo

  • Sociedad civil indiferente ante colores y escudos; prefieren al mono

 Por El Caimán

A los tumbos, amodorrados y con el tiempo encima para definir estructuras, partidos políticos y candidatos que suspiran con roer el hueso apenas vienen quitándose el almohadazo. Y es que la incertidumbre ronda fuerte cada día y prefieren guardar sus naves antes que hacer una quemazón. Andan “que si la encuesta no cuadra, que si cuál es la real o si está cuchareada”, y no terminan por aterrizar más que discursos aplaudideros  mientras ven un panorama alentador para sus intereses.

Ahí están los albiazules y su partido satélite… perdón, el Partido de la Revolución Democrática (PRD), como marido y mujer en plena discusión matinal. Mientras el PAN pelea por sus egos, los amarillos buscan recoger migajas, pero luego llegan otras tribus y reclaman su pequeño feudo, y así la historia de nunca acabar… o bien, hasta que se acaben al otrora “gran partido” fundado en 1988 por el magnánimo Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano.

Hablando en términos de ruptura, ahí está la del PRI y su comandante en jefe, Felipe Ramírez Chávez, haciendo el gran sisma “de a chismes” con el Partido Verde. Otra relación del tipo adolescente malcriado medio rescatable, donde el tercero en discordia resultó Cuauhtémoc Calderón Galván, quien se fue metiendo como la humedad hasta que hinchó la madera y desplazó a perfiles con más años y trayectoria para ponerse él.

Luego hacerle la lucha con publicidad, historietas y presumir su trabajo en el PRI por “un chorro de años”, Julio César Nava de la Riva molestó, gritó y pataleó para que las cúpulas palomearan su candidatura a la alcaldía de Zacatecas, lo que hizo que tirara el arpa de la delegación de Semarnat, donde su máximo logro era tomarse fotos en bicicleta de montaña, trotar por las mañanas, mandar videos de esperanza y mucho, mucho amor, cual si fuera Walter Mercado.

Ahora dicen que anda como cuando un feo le habla a una mujer bonita… y lo pior, ¡le hace caso! Y ahora no sabe qué hacer. Menuda bronca se echó. Pues esto de la política es un deporte caro… igualito que ser borracho, también deporte caro y no muchos lo mantienen.

Los Morenos, calladitos, desgarrando estructuras de otros partidos y sumando adeptos. Ahí la llevan, como pateando un bote, esperando que no se les vaya a voltear el chirrión por el palito, dado que a nivel nacional han sumado cuadros bastante cuestionables como: Félix Salgado Macedonio y Nestora Salgado García.

En el contexto local Soledad Luévano; Ulises Mejía Haro; Alfredo Femat y José Narro Céspedes, confían en la fuerza de la figura que han creado durante los años, pero la pregunta es ¿Les alcanzará o tendrán como envión el efecto AMLO? Por un lado Narro con los adeptos de las organizaciones populares, que dicho sea de paso y por comentarios que han llegado hasta el pantano, siempre les anda dando su vuelta. Como el Dandy que no descuida su ganado.

El más chavo, por así decirlo es Ulises, quien se cuelga de eso, la juventud y la fortuna de ser emprendedor y brindar trabajos. Muchas voces dicen no conocerlo, otros que es perfumado, otros tantos “quesque” no le niega el saludo a nadie. Lo cierto es que de aquí a cuatro meses, o hace labor codo a codo, centímetro a centímetro… o se lo lleva pifas con todo y sus ganas de arrebatar la alcaldía de Zacatecas; que algunos caimanes del vasto pantano dicen: es una promesa de revancha que le hizo a Soledad Luévano, luego de que cayera en tribunales electorales ante Judit Guerrero López.

Finalmente, y para ya no asolear tanto el lomo en la playa del pantano, dícese entre la gente del vulgo que ni les va ni les viene el partido… escuché a una señora en un ruta 14 que hablaba –con quien supongo era su vecina o comadre– “a mi me vale si es PRI, Verde, Azul, Morena o negra, lo que importa es el mono”. A lo cual dilucidé, habrá voto atomizado entre las distintas fuerzas políticas y todo gracias al chapulineo.