Alberto Campos Díaz/Fushe/La Cueva del Lobo

En ésta tendencia de sacar modelos políticos de coaliciones, plurales y democráticos, es necesario pensar en pesos y contrapesos que den legitimidad a éstos órganos que en mucho asemejan un consejo ciudadano.

En teoría suena como un ejercicio de buena voluntad y es aquí donde surge la pregunta ¿en la política existe la buena voluntad y es respetada?

En un ejercicio puntal de la política del siglo XXI hay traeremos al ex Presidente de la República Vicente Fox, aquel que con su forma de vestir con botas, bigote y cintos piteados irreverente ante la clase política, envalentonado y mal hablado, representaba perfecto al pueblo de México, hay quienes pensamos incluso, que ahora sí habría alguien que le dijera a Bush sus cosas en la cara.

Que caro pagamos la desaparición de presidencialismo y pasamos rápidamente al populismo, de derecha pero al fin populismo, y dimos el voto de confianza a una mujer extraordinaria, incluso mejor que “Chente”; la famosa “Martita” que hoy sigue vigente en la memoria de la política mexicana. Martha Sahagún, una buena oradora y coordinadora, conocía al dedillo la problemática de México, tanto, que tuvimos incluso un intento, afortunadamente fallido, de tener un modelo argentino donde Kirchner pasó el poder a su esposa, la nueva Evita Perón, pero en México.

Todo esto con la buena voluntad del pueblo y de los políticos, pensando que pasar a la democracia era solo un voto de buena voluntad, esa actitud trajo entre otros una desarticulación del poder.  Al pensar que permitir hacer chascarrillos e incluso programas de televisión mofándose del Presidente de la República era libertad de expresión, contratar a los famosos Headhunters para armar el llamado súper gabinete, tecnócratas, no políticos. Con estas acciones, permitió que su gabinete tomara el poder y ahí se ocasionó una fractura, grupos de intereses importantes a la vista de “Martita” y Vicente manejando a México a su antojo, con la venia de la Primera Dama de la alternancia. Preocupante –decían-  que en los mítines aclamaban más a “Martita” que a “Chente”. Fue entonces cuando tomaron la decisión después de  casi a 3 años de guardarla un poco.

Uno de las desatenciones principales se dio justo en una columna vertebral en la seguridad. Lo que Fernando Gutiérrez Barrios y el joven aún, Manlio Fabio Beltrones crearon como el Centro de Inteligencia y Seguridad Nacional (CISEN) y que permitió durante años tener el pulso exacto del país se desmoronó en esa administración.

El poder se debe de ejercer, en el poder; no hay vacíos, siempre alguien los ocupa. Entonces por naturaleza propia, debemos pensar, si el generar un gobierno de coaliciones o pactos políticos  es de verdad un pacto por el Estado o tan solo buena voluntad.  Si es lo primero lo celebro,  y si es el segundo las consecuencias ya las conocemos y están presentes hasta nuestros días.

Así las cosas, nos leemos hasta la próxima.