Sirva la presente carta abierta para manifestarte mi gran indignación por la muerte violenta del Maestro Armando Haro Márquez. En esta misma carta deseo también externar mi asombro por el extremo grado de violencia usado en su homicidio. La aguda crueldad manifiesta en el hecho es propia de seres humanos desprovistos de la más elemental ética, carentes de valores y con la frialdad de quien ha repetido actos semejantes más de una vez en su vida, y desarrollan su cotidianidad en un ambiente hostil y poco propicio para la convivencia humana. No pretendo que mi indignación se sume a otras, o que otras se sumen a la mía. No escribo a nombre de ningún grupo, porque no represento a ninguno, ni me asumo como representante de nadie. No invito a nadie a suscribir la presente, aunque no puedo negarle a nadie el derecho de hacerlo. Escribo y hablo a título personal, como ciudadano, y la indignación aquí expuesta es sólo mía. Mi indignación se ha multiplicado, por cada uno de los muertos de muerte violenta que sacuden el país, que incendian Zacatecas. Tengo la certeza de que la suma de indignaciones en el estado de Zacatecas debiera de ser suficientes para agilizar el cambio de gobierno, mediante la revocación del mandato, e implementar un sistema que permita que los cargos de Procurador de Justicia, Secretario de la Función Pública, director del sistema DIF, Secretario de Obras Públicas y otros de semejante importancia, sean designados mediante la elección popular y no por iniciativa de los gobernantes, pero por el momento asumo que esta carta obedece a mi indignación particular por el asesinato violento de Armando Haro Márquez. Deseo que sus familiares y amigos más cercanos encuentren pronto consuelo por su pérdida y puedan ver que se hace justicia por su muerte. ¿Por qué a mí? Te estarás preguntando. ¿Por qué hay gente que le reclama al gobierno, como si el gobierno estuviera obligado a resolver esos problemas? Preguntan a veces las personas más simples. Es comprensible que esta generación (y algunas cuantas antes) hayan llegado a este mundo cuando el gobierno, que es el gran acuerdo social por excelencia, ya no cumplía con su cometido, ni respetaba sus atribuciones, y por eso no entienden, y creen que si el gobierno no ha hecho nada por la sociedad en años, ¿por qué ahora sí debiera de hacerlo? Pero, ¿por qué no, si la única razón de ser del gobierno es esa: resolver los grandes problemas sociales? La muerte violenta de Armando Haro Márquez no es un hecho aislado, no se dio como por generación espontánea, ni se trata de un homicidio único y que por único me indigne. No. La muerte de Armando Haro Márquez es producto de una enorme descomposición del tejido social. No es un incidente fortuito, sino que se encuentra dentro de un contexto de podredumbre institucional, y tanto la descomposición del tejido social, como la podredumbre institucional, tampoco son por generación espontánea, sino que provienen de orígenes que como sociedad tenemos bien identificados, y que radican, más allá de la responsabilidad de los individuos y las familias, en la acción u omisión del gobierno, al que hemos elegido para la administración de nuestros bienes comunes y la salvaguarda de nuestros intereses, tanto individuales como colectivos. En los últimos años hemos escuchado de los gobiernos de los tres niveles, incluyendo el de Zacatecas, por supuesto, la dramática explicación de que todo esto es producto de la actuación del crimen organizado; pretenden presentar la situación caótica como una lucha entre buenos y malos que, lamentablemente, parecen estar ganando los que dicen ustedes que son los malos. Confieso que yo creí esta historia durante algún tiempo; yo también pensé que se trataba, en efecto, de una lucha entre el bien y el mal, pero hace por lo menos cuatro años que me he convencido de que eso no es cierto: no hay buenos ni malos en la guerra esta. La verdad es que todos ustedes que participan en ella son malos, y el resto de nosotros no somos buenos, tampoco, porque no hemos sido capaces de armar una antítesis activa que resulte el antídoto contra sus maldades. El mismo dolor personal, sumado a la indignación social, ha producido algunos líderes en el pasado inmediato, pero el cansancio, la frustración y la desesperación los agobian, porque no encuentran la solución que buscan en cada caso, y no hay quienes los suplan de inmediato, sino hasta la siguiente tragedia. Luego resulta que cada vez que esto ocurre se exige justicia, se grita en la calle, se promueven reuniones con los gobernantes, éstos hacen supuestos compromisos, sentidas llamadas por teléfono a los familiares y luego le apuestan a que todo se olvide, que la gente lo supere y que vuelvan a la normalidad de su vida y ya. No te pido que se esclarezca la muerte de Armando Haro Márquez y que se castigue a los culpables; no porque no lo quiera, sino porque comprendo que tú has de saber que eso ya te lo exige la Ley, la que juraste cumplir y hacer cumplir el día que tomaste protesta como gobernador. Es necesario, además, que el gobierno del estado asuma un compromiso de alta importancia histórica y declare que los homicidios violentos, con un alto grado de perversión, son un grave problema de salud pública en Zacatecas y que deben implementarse medidas urgentes para prevenirlos, y para castigar con rigor a los culpables de los que ya han sucedido. La administración que coordinas se ha dado a la tarea de tratar de minimizar los hechos, de decir que lo que pasa en Zacatecas también pasa en otras partes de la República y que eso no debe de asustarnos, o que debe consolarnos; que el número de homicidios y secuestros ha variado mes con mes y que eso se debe, según funcionarios públicos, a la movilidad que tienen los grupos delincuenciales, o a los pactos que alcanzan entre ellos, o a sus diferencias. Asimismo ustedes han intentado que no se publiquen los hechos violentos, porque, a pesar de que no han alcanzado a comprender la magnitud de su responsabilidad, sienten un profundo sentimiento de culpa, y por eso pretenden esconder las cosas, como el niño que rompe el florero y oculta los restos bajo la alfombra para evitar la reprimenda materna. Pero la función del gobierno no debe ser la de esconder, sino la de prevenir y actuar, la de proteger y garantizar, la de hacer lo que el mandato popular dicta a través de sus reiterados reclamos de justicia, de paz y de tranquilidad. Una decisión equivocada de un ciudadano en particular puede costarle su seguridad y tranquilidad, o puede no pasar nada si se enmienda el problema a tiempo. Pero una decisión equivocada desde el gobierno, sin duda termina en una repercusión social que, como en el caso que nos ocupa, cuesta vidas y la tranquilidad de las personas, el luto social y el temor de que las cosas se salgan de control. Lo que sucede en Zacatecas, visible u oculto, es producto de una larga serie de la toma de malas decisiones gubernamentales. Del mismo modo es consecuencia de un sinnúmero de omisiones. A la fecha tu administración registra un total de 536 denuncias por violación y 1,135 por homicidios. Pero no hay un registro de cuántos de estos delitos han sido esclarecidos, cuántos han sido llevados ante la justicia, cuántos de los que han sido presentados ante el juez purgan una condena. No lo sabemos, y tenemos la sensación de que nuestro sistema de procuración de justicia y de prevención de delitos es caro, pero no sirve para nada; por lo menos no para los ciudadanos que se mueren, o los que sufren robos, secuestros, asaltos, violaciones. No sabemos tampoco cuántos y quiénes eran los muertos encontrados en las fosas clandestinas que se han “descubierto” en el estado de Zacatecas: en Jerez, en Fresnillo, en Zacatecas, en Calera, en otros municipios. Sabemos con certeza que eran personas, que murieron en el estado de Zacatecas, en donde nuestras leyes y nuestras instituciones debieron haberlos protegido. El nivel de odio en los crímenes es grande e inusitado. Es producto de un grave resentimiento. El gobierno del estado debe estar dispuesto a hacer cosas que hasta el momento no ha hecho, tales como declarar públicamente una Política de Estado a favor de la seguridad y en contra de la violencia, cualquiera que sea su origen. Del mismo modo debe implementar un sistema de prevención del delito, lúdico y adaptable, sobre la base de las Directrices de Riad y sus revisiones más actualizadas. Debe crear un sistema de becas para los jóvenes que, encontrándose en los rangos de edades de la Población Económicamente Activa (PEA) no tengan trabajo y/o no estudien. Debe generarse un programa de rescate de espacios públicos en todos y cada uno de los centros urbanos y obligar a los constructores de colonias a que, junto con el espacio urbano, creen áreas verdes, centros comerciales y espacios de recreación. Debe instalarse la academia de policía y convertir este oficio tan degradado y poco confiable en una profesión de carrera útil a la sociedad. Debe implementarse un sistema universal de seguridad social y apoyo incondicional y sin restricciones, económico, alimenticio, lúdico y de salud para todas las personas con discapacidad y adultos mayores. Debe crearse un catálogo de profesiones de alto riesgo para el estado de Zacatecas y establecer protocolos de prevención y atención en cada uno de los casos. Deben crearse sistemas de prevención del acoso escolar y rutas de atención incluidas en códigos de ética. Debe declararse, implementarse y aplicarse, una protección gubernamental especial a los ciudadanos en rangos de edad de alta vulnerabilidad. Esta es una buena oportunidad de hacer bien las cosas. En el Congreso del Estado se discute en la actualidad la iniciativa de Presupuesto de Egresos para el año 2015. El documento que ha presentado tu administración prioriza el gasto suntuoso y de alta calidad de vida para los funcionarios de los primeros niveles, la obra pública y el gasto corriente orientado a la consecución de triunfos electorales para el PRI el año entrante. Pero es claro que el gasto social para la paz no existe, o se encuentra atomizado en un montón de conceptos incomprensibles. Te invito a que el presupuesto de egresos del 2015 sea el presupuesto para la paz por Zacatecas. Te invito a que el trabajo por Zacatecas tenga la intención de otorgar garantías de seguridad a la ciudadanía. Yo creo que Zacatecas merece un destino mejor. Te solicito, de la manera más atenta, haya una pronta y expedita solución a la muerte violenta de Armando Haro Márquez, se declare como un problema grave de salud social la inseguridad que vive actualmente la entidad, y se tomen medidas inmediatas para la solución pacífica de estos problemas. Asimismo que el gobierno empiece ya a cumplir a cabalidad con sus obligaciones para garantizar el Estado de Bienestar que reclama la ciudadanía, y el pleno goce de todos los derechos humanos. Gracias.

 

Atentamente Zacatecas, Zacatecas a 11 de diciembre del 2014

Gerardo Mata