La izquierda se ha vuelto fifí viajando en primera clase de avión u hospedándose en hoteles de lujo en Madrid; la derecha se ha vuelto naca y salvaje. Se están perdiendo los valores. Federico Velio Ortega (profesor universitario).

Por Sigfredo Benavides*

A Zacatecas la victoria de Andrés Manuel López Obrador no le ha quedado al momento del todo clara; el estado pobre desde antañas centurias históricas y con gobiernos mediocres -salvo excepciones que la ideología dominante loa entre laureles-, subyace a un Estado nacional de excepción como el que dará inicio a partir de diciembre 1 de 2018.

Zacatecas, como estado de un millón 700 mil habitantes, despoblado en vastas regiones y con más de la mitad de su ciudadanía en extrema pobreza poco es en verdad lo que tendría que ofrecer como garantía de calidad a un gobierno que prometió dotarlo de una empresa Liconsa en lo inmediato. Te doy pero no me despojes….

Las incertidumbres de las que vendría acompañado el nuevo gobierno federal retiemblan en la Federación con mayor intensidad Richter a fines de 2018 cuando la inveterada costumbre es la de pasar, como cada fin de ciclo decembrino, la charola ante Hacienda para que suelte miles de millones de pesos que no alcanzan a prefigurar, en esbozo, la estabilidad de una entidad que vive de penumbras y de los que los administradores federales le han querido dar.

Pero no crecemos, nuestra estabilidad, pendiente de alfileres que están a punto de caer es incapaz a estas alturas de medir los índices de aprobación oficial que han sido mejor desterrados de los escenarios con el fin de que las reacciones no se sobresalten.

Hay gobiernos que prefieren decirse apolíticos como si el “arte” de gobernar se hubiera convertido en deporte de aficionados en espera de que los ciclos lectivos concluyan para ponerse las pantuflas.

La primera intención de avasallamiento federal sobrevino ha poco con la cancelación del nuevo aeropuerto que se construía en Texcoco; ahora decenas de instituciones públicas y privadas, medios de comunicación particulares y muchos políticos del PRI y el PAN y diversos empresarios, quisieran volver el tiempo atrás en aras de mejorar las condiciones a disposición que les fueron concedidas hace años a modo multimillonario.

Qué tal ¿eh? México, posición 15 o 16 en crecimiento económico mundial es la nación contradictoria que, en aras de ser saqueada por políticas macroeconómicas neoliberales, mantiene en su pecho un capitalismo de cuates y jugosos negocios al amparo del poder.

¿Y qué tal que la promesa del líder máximo nacional -llamarlo de otra manera sería sucumbir a las tentaciones de una semántica fifí-, fuera la de establecer en el estado alguna de sus universidades y de pronto de esa marejada de intereses desapareciera en primer plano el proyecto de salvar a la UAZ con los 2 mil 500 millones de pesos que requiere para seguir abierta?

La advertencia es clara: Ustedes arreglan su estafa maestra o no tendré de otra más que cancelarles recursos. Y, de inmediato, la tendencia a la dispersión sin saber qué sería de la máxima institución pública universitaria llena de parásitos sin oficio ni beneficio, incluidos desde luego todos sus rectores, que ganan como doctores pero cuyos conocimientos no llegan siquiera a lo elemental y ¡“no somos uno no somos cien, pinche rector, cuéntanos bien”!

A lo que Alonso Reyes llegó a llamar el presidente amigo, entre gobernantes del mismo signo ideológico, el encuentro del actual titular del Ejecutivo con el nuevo presidente llama más bien a la contradicción, a la diatriba, sobre todo cuando Zacatecas lo que requiere es inversión y la nueva visión federal no parece ser exactamente la de privilegiarla para generar empleos, sino más bien la de descalificar a inversionistas para dejarlos inconsolablemente tendidos en el desespero.

La condición de políticas públicas en el estado ha quedado menguada, superada por el mejor recurso del abandono de proyectos, del desinterés por la articulación que a mediano lapso restaure y posicione los intereses de la ciudadanía en el candelero del Estado de Derecho.

México pasó en breve de ser un país de políticos pragmáticos a otro de mercenarios que ahora obtienen, en las condiciones del actual gobierno, un justo reflejo a su fiel posicionamiento de ex beneficiarios como un espectro que amenaza con reducir al polvo a miles de privilegiados en algo que los conocedores llaman la destrucción del Estado de derecho. De su (particular) Estado de Derecho.

Zacatecas, con sus no menos de 15 asesinatos diarios no tiene mucho a dónde hacerse de lado, con deudas millonarias que pasan a sucesivas generaciones y múltiples problemas en condición de promesas incumplidas, feminicidios y toda una cauda de violaciones al estado de derecho mismo mientras sucesivas generaciones de gobernantes siguen encubriendo a sus antecesores.

El panorama no es muy halagüeño que digamos, pero las cosas solamente tienen cabida como un espectro que pasa por distintos puntos geográficos de manera simultánea; el neoliberalismo que ha empobrecido a miles de millones en el mundo ha llegado al final de una fase, un ciclo de capitalismo universal, pero no es su fin.

Zacatecas lo soporta bien; estado de algunos cuantos privilegiados, una vasta masa de empobrecidos y muchos delitos de cuello blanco no resueltos.

Todo lo demás es ficción.

*Analista político