Sigfredo Benavides

Luego de inaugurar la exposición Bestiario de 30 grabados en céntrico café, el poeta y artista visual –con ocho libros publicados con sus versos al momento, Gerardo del Río-, indicó que si algo caracteriza a la clase política zacatecana es su profunda ignorancia, no solamente en el arte de gobernar sino en lo que se refiere a sus lecturas, evidentes en el desprecio que sienten por todos los gobernados en múltiples materias.

Del Río, quien realizó sus placas inspirado en los bestiarios medievales y el de Jorge Luis Borges, además de interpretar sus propias pesadillas en forma de sueños, destacó que, en su casi totalidad, desde el vórtice de la pirámide, esos políticos locales son analfabetas, porque no leen, sobre todo en un momento en el que, desde todos los puntos de vista: económico, social, político, educativo, cultural y urbano, Zacatecas se transforma en una ruina, porque las casas se están cayendo sin olvidar que todo lo demás, también se viene abajo.

De otro modo, “no se puede comprender porqué a todos ellos se les llena la boca diciendo improperios”.

La  contraparte se evidencia dentro de los propios maestros y doctores, los científicos, pero sobre todo los artistas de la localidad, “quienes, bajo ninguna perspectiva quieren asumir su propia responsabilidad en un entorno social tan adverso”.

Zacatecas tiene ubres, por no llamarlas tetas, de las que muchos artistas viven mamando del presupuesto, del erario, que no es mi caso, pues “trabajo como burócrata en el Instituto Zacatecano de Cultura, con el fin de comprar mis materiales para pintar y para escribir lo que se me pega la gana, lo que me permite desapegarme al mercado de éste o de aquél, motivo por el cual no expongo en galerías locales conocidas, que son como calabazos cerrados al espectador y a los pintores”.

Al respecto, dijo que la mayoría cree que la abstracción es el único lenguaje estético propio de los zacatecanos, lo que es una mentira, sobre todo porque entre muchos de ellos hay inspiración, por un lado, pero por el otro, una tremenda ignorancia en muchos temas fundamentales.

“Zacatecas tiene muchos artistas que, como en el caso de los políticos, no leen, no asisten a exposiciones, no sabemos qué tipo de música escuchan y otros puntos de partida, cuando un artista tiene que ser una esponja que absorba el medio para luego, en su disciplina, vaciar todo lo absorbido”.

Asimismo, dijo que la universidad pública no tiene, por ningún lado, anclaje alguno con la sociedad para la que dice trabajar pero tampoco detenta compromiso probable con la gente que forma.

“Aterra el caso de decenas de doctores universitarios que son incapaces de escribir tres líneas con probidad, por lo que no me explico cómo es que dan clases, y cuyos trabajos son del nivel de un chamaco de secundaria o de bajo perfil preparatoriano; habrá quienes se quejen de mis palabras, pero es cierto, sin olvidar a la gente valiosa de la UAZ”.

Preocupante es, también, que esta universidad tenga una carrera de artes y que sus alumnos no asistan a exposiciones, a presentaciones de libros, obras de teatro y otros eventos culturales; ellos pueden argumentar que “todo eso es caro, pero si se organizan para ponerse una peda, puedan hacerlo para comprar libros o ir a una obra de teatro”.

Por tal motivo, la Escuela de Artes no puede seguir diciendo que sus carreras son un experimento y haber lanzado a la calle, sin perspectivas, a dos generaciones de egresados, además de referir que “no genera artistas ni creadores sino personas capaces de la multidisciplaneriedad, cuando los seres humanos de este momento estamos obligados en esencia a ser multidisciplinarios, sobre todo entre los universitarios”.

Consecuencias funestas

“Pero en su mayoría, podemos decir que la clase política en Zacatecas es muy asnal, porque no lee, no ve cine y sus aspiraciones en la vida son muy limitadas: tener un puesto y ganar sumas injustas, contrastadas contra los miserables salarios de la mayoría”.

Zacatecas, de modo lamentable, no destaca por sus museos o sus artistas, sino por alguien que, por ejemplo, salió del clóset, luego de que ese hecho le diera mucho ratting.

Ahora, todas las declaraciones que hace son muy homofóbicas, y son como ser negro y ser fascista o ser judío y convertirse en nazi.

Pero ese tipo de contradicciones absurdas solamente se pueden dar dentro de un analfabeta disfuncional pues un analfabeta funcional se las arregla para sobrevivir mientras que el aludido, aun cuando haya ido a la escuela, no funciona.

El otro caso es de alguien que aspira a una diputación federal, que también es el caso de otro analfabeta, cuyo logro cultural es haber leído El Padrino de Mario Puzo, aunque lo hiciera a ratos y en el baño.

Lo anterior es grotesco, pero tal es el nivel de nuestros políticos de cualquier signo, incluida la izquierda que, en muchos de los casos es inculta o analfabeta.

“La mayor parte de los casos es gente ávida de plata, que es lo único por lo que van, aun cuando muchos de ellos lucharon porque la revolución les hiciera justicia, pero en sus actitudes brota de modo eventual el pequeño priísta que llevaban dentro”.