Por Norma Galarza

Mientras se anuncian nuevos recortes presupuestales a rubros sociales como salud, educación, campo y comunicaciones y transportes, por parte de la Secretaría de Hacienda que lidera Luis Videgaray, quien anunció el pasado miércoles un recorte de 132 mil 300 millones de pesos a las dependencias encargadas de esos rubros, el Instituto Nacional Electoral (INE) incrementó el presupuesto con respecto al periodo electoral 2013 y para este año el Gobierno Federal destinó más de 15 mil millones de pesos, de los que a su vez, el propio INE repartió 4 mil millones de pesos entre la creciente lista de partidos políticos que ya suman 10 institutos cuya utilidad está en duda.
México padece un sistema democrático dónde los partidos políticos convertidos en extensiones de poder dónde la misma élite familiar y el mismo círculo de “amigos” se mueven de un partido a otro. La misma élite privilegiada que surge desde la época post revolucionaria, hoy, conforma la simulación de la alternancia en nuestro país, dónde los partidos políticos están integrados por los juniors de la política. La partidocracia contemporánea es usada como la forma de conservar los privilegios de ese grupo, pero con cargo al erario. El sistema de institutos políticos en esta tierra, se ha convertido en el mecanismo “democrático” en el que más dinero se gasta y el rubro del que menos beneficio social se obtiene
Crear nuevos partidos es el moderno “premio de consolación” de grupos en pugna dentro de de los 3 partidos políticos principales (PAN-PRD-PRI), que optan por asumir la gastada e irreal bandera de la alternancia, institucionalizando el despilfarro y la fuga de recursos a través de 10 partidos políticos que simulan hacer del país un territorio democrático.
México es el país de América Latina, que más dinero destina a partidos políticos de acuerdo al estudio El costo de la democracia: apuntes sobre el financiamiento político en América Latina (presentado apenas el año pasado). El dinero que hacienda destina para estos cotos de poder es escandaloso y aumenta año con año, es indignante que mientras el país está al borde de una crisis económica, Hacienda asigne más del doble del presupuesto al ahora INE, con respecto al proceso electoral del 2013, cuando montó etiquetado fue de 7 mil 277 millones de pesos y recordemos este año el monto erogado sobrepasa los 15 mil millones de pesos. Este dispendio, se convierte en la expresión más palpable e indignante de una administración torpe y visceral que prefiere mantener contenta a la élite dominante a administrar responsablemente los recursos.
La simulación de democracia se ha convertido en una de las principales quejas sociales ya que mientras los recortes presupuestales afectan a la mayoría de la población, el sistema sigue patrocinando la voracidad de parásitos enclavados en las vísceras de nuestro sistema político. Irónico sin embargo, que el exceso de partidos políticos no abona nada a la democracia, que sigue siendo el espejismo de nuestra realidad.
México no necesita un sistema político tan obeso, nuestra raquítica democracia fácilmente sobrevive si el sistema político financiado se reduce a 3 institutos políticos que concentren las 3 corrientes ideológicas: izquierda, derecha y centro, porque mientras la administración federal siga con la dinámica de patrocinar a la élite, no habrá dinero que alcance.