Por Norma Galarza

 Miguel Torres se “comió” a sus contrincantes.- Dicen en Villanueva, que lo del pasado domingo primero de julio no fue una contienda sino una muestra de canibalismo electoral. Y es que como si fuese  Idi Amin Dada,  aquel famoso dictador ugandés que mandaba cocinar a sus adversarios para luego degustarlos, Miguel Torres  se comió a sus contendientes políticos en la pasada elección por la alcaldía. La comparación con el Dictador caníbal, no está demás cuando los resultados electorales  arrojaron cifras contundentes a favor del ahora alcalde electo.  En ese tenor, mientras al también Profe, Adrián Carrillo del PRI,  que obtuvo el segundo lugar de las preferencias, se le dejó abajo una diferencia abismal de más de 2500 votos, a Iván de Santiago quien no supo capitalizar el huracán Morena (por varias razones) se le atizó una derrota de casi más del doble sobre resultado del priista. Con esa manifestación categórica por parte de los villanovenses de apoyo al proyecto del personaje que ha sido 2 veces Presidente, quedó demostrado que confían en su palabra, ya que, como señalan, las promesas que verte en campaña el ex alcalde, suelen ser garantía de acciones.

La instalación de una empresa que genere empleos, compromiso,.- Y por cierto una de las demandas más sentidas de la gente y un compromiso en el que Torres Rosales ya trabaja, es el de la generación de empleos. Con seriedad, el alcalde electo  luego de que le entregaran la constancia de mayoría empezó  a hacer las primeras gestiones para cumplirle a los paisanos de Antonio Aguilar en ese rubro.  Y es que de acuerdo a lo dicho por él, ya empieza a mover las piezas para cristalizar la promesa de llevar a su municipio una empresa que genere los empleos que se necesitan para su desarrollo. El futuro Presidente Municipal no se duerme en sus laureles y trae el ímpetu para trabajar por lo que ya teje redes de apoyo federal  para que lo más pronto posible se cumpla la mayor demanda villanovense; tener un empleo.  Muy bien.

Morena recibe una lección en Villanueva.-¿Se preguntará usted qué pasó con la confianza que sugún Morena tenía en que Iván de Santiago les daría el triunfo? y yo le contestaré: se diluyó entre la soberbia y la falta de cancha en el terreno de la experiencia. Y es que en principio Iván de Santiago fue postulado por el partido de AMLO a la mala. Con soberbia desmedida y de forma espuria, se le arrebató la candidatura a Leticia Ruiz Medina, pese a que la militancia municipal de ese partido ya había tomado la decisión. Ese fue uno de los muchos errores que por ambición y por creer que la marca De Santiago tenía seguidores, los causantes de la notable derrota. La aplanadora que le aplicó Torres Rosales demostró que al ex alcalde y ex Diputado local, le faltan tablas. Además pese a que en las cúpulas de Morena se optó por minimizar a Ruiz Medina, los hechos y el tiempo les dieron la lección fundamental en el aprendizaje de todo opositor político que se respete: En esos terrenos no hay enemigo pequeño.