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por Norma Galarza

Ayer jueves, Diputados Federales del PRI, PAN y PRD, presentaron en San Lázaro, la iniciativa para privatizar el agua que envió el Ejecutivo a través de la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA). Esa nueva desestatificación, vendría a dar el tiro de gracia a la población mexicana, ya que, con esta iniciativa se pretende que el sector privado invierta en la extracción, captación, conducción, potabilización, distribución, facturación y cobro de tarifas, lo que implicaría dejar de pagar un precio fijo. La única garantía que cupo en esta ley, es la de garantizar el “mínimo vital” esto quiere decir que cada mexicano tendrá derecho a consumir 50 litros de agua por día por persona a un precio base, al sobrepasar el límite, la tarifa aumentará de acuerdo a lo que disponga el consorcio empresarial que proporcione el servicio.
Aunque los diputados perredistas lograron quitar el uso de agua para fracking (método de extracción de gas o petróleo) del proyecto enviado por Enrique Peña Nieto, no suprimieron el “uso industrial” de agua, que garantiza a las empresas la cantidad y uso de millones de litros que deseen. Cabe mencionar que el fracking ya se utiliza en estados como Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas, y es uno de los puntos aprobados en la Reforma Energética, y representa el uso de millones de litros de agua que al ser mezclados con sustancias tóxicas contamina los mantos acuíferos, se traduce en un desperdicio enorme y posibilita la apropiación de grandes extensiones de tierra en manos de un grupo empresarial de élite, ante un incremento despiadado de los desplazamientos humanos. Este método de extracción de acuerdo a estudios es causante de cáncer y mutaciones genéticas por lo que varios países lo han prohibido en su territorio, incluyendo Estados Unidos.
A pesar de que la escases del vital líquido es una de las principales causas de desigualdad en nuestro país, ya que 22 millones de mexicanos no tienen acceso o carecen de agua, esta iniciativa elevaría aún más la cifra, al dar preferencia al consumo empresarial sobre el consumo humano. Es importante mencionar que en la actualidad, el consumo de agua en condiciones insalubres por la actividad minera, ha causado un incremento alarmante en la incidencia de enfermedades cancerígenas en la población de Aguascalientes, Coahuila, Chihuahua, Durango, Guanajuato, Hidalgo, Jalisco, San Luis Potosí, Sonora, Baja California, Puebla y Zacatecas, por mencionar algunos estados.
El neoliberalismo entreguista y depredador, que se ha acentuado en el presente sexenio, lejos de reformar para lograr el tan ansiado crecimiento y desarrollo, como se pretende hacer creer, conlleva el riesgo de condenar el futuro de los mexicanos a una crisis de dimensiones apocalípticas. Y esa realidad ya llegó y nos está tomando desprevenidos. No es casualidad el despojo de tierras que se perpetra por parte de empresas petroleras y mineras en San Miguel Papaxtla, Puebla, en complicidad con elementos policiacos y militares, el peligro latente de despojo de los territorios sagrados a la comunidad Huichol en diversas regiones del país por las compañías mineras, por mencionar algunos ejemplos.
Aunque México presenta uno de los mayores índices de degradación ambiental en el mundo, de acuerdo a Greenpeace, porque el 74 por ciento de las aguas de ríos y lagos se encuentran contaminados y sólo el 20 por ciento de agua tratada, ese asunto no se encuentra en la agenda de nuestro mandatario, quien ha demostrado que representa los intereses de los grandes consorcios nacionales e internacionales que tienen prisa de apropiarse de los recursos de la nación, pisoteando los derechos humanos fundamentales.
En vista de que en la Cámara de Diputados los tres partidos interesados en que se reforme la Ley Nacional de Aguas, son mayoría, y que, además cuentan con el apoyo incondicional de los partidos Verde y PANAL, la aprobación de la iniciativa es inminente…
Feliz fin de semana, nos leemos el lunes.