Norma Galarza

Como si fuera un mantra sagrado el gobierno de Miguel Alonso busca por todos los medios que los Diputados zacatecanos del bloque opositor al empréstito, se compadezcan de él y su equipo y aprueben endeudar más a Zacatecas. Hasta lástima empieza a causar la desesperación con la que el Gobierno del Estado apela a toda clase de chantajes para convencer a la ciudadanía representada en el Congreso del Estado, de la pertinencia de solicitar más deuda para los zacatecanos. ¿Pero se han puesto a pensar en lo mal que han llevado la administración pública? Sin mencionar las múltiples corruptelas que han caracterizado al gobierno alonsista hay “otra perla” que ha caracterizado el sexenio más desastroso del que algunos tengamos memoria, y ese es la fijación de Miguel Alonso y algún grupo selecto de funcionarios por los lujos a costa del erario.
Remodelaciones inútiles como la de Casa de Gobierno dónde sin pudor se “invirtieron” 20 millones de pesos, las fiestas, como la celebración de La Toma de Zacatecas del año pasado dónde se dilapidaron más de 400 millones de pesos, ésos por mencionar algunos, son ejemplos de que para MAR, administrar uno de los estados con mayores índices de pobreza la prioridad es la frivolidad. A nuestro Gobernador se le olvidó hace mucho que encabeza la administración pública y no es libre de gastar el dinero en eventos y obras para el lucimiento de una élite en amasiato con el poder, dónde no caben todos los ciudadanos.
¿Lo peor? A los presidentes municipales de varios municipios les ha dado por imitar la práctica típica de silenciar a la gente a través del pan y circo. ¿Pistas de hielo en varios municipios? ¿Cuál es el impacto social de esa frivolidad? ¿Quiénes son los que realmente disfrutan ese tipo de eventos? El problema no es que no haya dinero, el problema es que carecen de planeación y sentido común para gastarlo. ¿Para eso el Gobierno del Estado quiere más deuda?
SOLEDAD LUÉVANO.- A propósito del tema, hilarante, resultó la puntada de la diputada Soledad Luévano de mandarles frutsis y tortas a los alcaldes priistas que acudieron en “montón” a lloriquear a favor del empréstito. Así como “acarreados” la diputada trato al último recurso del gobierno alonsista en su afán de obtener dinero por la vía del endeudamiento. Roberto Luévano (que no es nada de Soledad) quien gracias a Dios está recuperando color luego que optó por deshacerse de “sus enormes y arquitectónicas proporciones que los poetas contemporáneos llaman obesidad” (Wilde, dixit), fungió como el “representante” de toooodos los alcaldes priistas del Estado, y habló de la “pertinencia” de seguir endeudándonos. ¿No llenan?