Por Norma Galarza

En teoría, el Poder Legislativo fue creado para generar un contrapeso con el poder Ejecutivo y el Judicial para evitar la concentración de poder en un grupo de élite. Es evidente que a los diputados que aprobaron el día de ayer la terna de magistrados que estarán por 3, 5 y 7 años en el Tribunal de Justicia  Administrativa lo olvidaron.  La LXII Legislatura dió muestra de  es una falacia que estén al servicio del pueblo, sirven a un selecto grupo encumbrado a tráves de la protección mutua de sus intereses.

Con los nombramientos a modo de Raquel Velasco Macías, Uriel Márquez Cristerna y Gabriel Sandoval Lara, los legisladores, encaminan al recién creado Sistema Estatal Anticorrupción al terreno de los elefantes blancos, que no abonarán en nada al combate  a la corrupción. Uno de los tres personajes nombrados contraviene de entrada, la Ley de Ley General de Responsabilidades Administrativas, al ser primo hermano del Gobernador. ¿Como esperan que cumpla la función  de imponer sanciones en caso de señalamientos contra él o su gabinete por malos manejos? A Márquez Cristerna le tocará emular al personaje del Virgilio Andrade de Peña, pero en terrenos chichimecas. Decepcionante.

Y es que con este panorama no espere que se cumplan a cabalidad las obligaciones que tendrá a su cargo el TJA que van el el sentido que cito textual: conocer las responsabilidades administrativas de los servidores públicos y particulares Vinculados con Faltas Graves promovidas por la Secretaría de la Función Pública y los Órganos Internos de control de los entes públicos federales, o por la Auditoría Superior de la Federación, para la imposición de sanciones en términos de lo dispuesto por la Ley General de Responsabilidades Administrativas. Aquí, es evidente que Uriel Márquez Cristerna caería en un claro conflicto de interés, pero bueno.

Hay otro caso que causa inquietud entre los que pugnan por que se deje de simular en el ataque del cáncer que causa todos los males que padecemos; el de la ahora Magistrada Raquel Velasco Macías, cuyo cargo anterior en el IZAI fue motivo de observaciones por parte de la Auditoría Superior de la Federación, las cuales, por cierto no solventó. Por último el único que aparentemente cumple a cabalidad con los requisitos es Gabriel Sandoval Lara, uno de tres. ¿Preocupante no? La designación de magistrados a modo de los  intereses plutocráticos, sienta el antecedente de que, como siempre, pese a los biombos y platillos con los que se anunció, lo que que en retórica sería la panacea que acabaría con la corrupción e impunidad, quedará solo en un intento más de simulación. Es evidente que a la cleptocracia lo que menos le conviene es que funcionen, caerían muchos, y entre brujos –claro está- no se leen las manos. Disfrute su fin de semana.