Por Norma Galarza

A pocos días de que concluya el proceso electoral, la guerra de lodo arrecia en las campañas políticas. Esta semana tocó turno al zacatecano Ricardo Monreal Ávila, candidato a la jefatura de la delegación Cuauhtémoc en el DF,  a quien se le escucha pedir se haga un contrato simulado para justificar los gastos de campaña, pese a que su partido MORENA se promueve como “la esperanza de México”.  Y Monreal Ávila no es el único ensuciado por este oleaje de audioescándalos, la candidata priista a Gobernadora del estado de Nuevo León, Ivonne Álvarez se hizo famosa en redes por el “shalalá” que expresó cuando le pedía a uno de sus colaboradores maquillar el desvío de 26 millones de pesos, que pretendía justificar en obras no realizadas.

Los políticos sin partido tampoco escapan a esta suciedad, y es que, en estos días circularon videos inculpando, a Jaime Rodríguez “El Bronco” el candidato Independiente a la gubernatura de Nuevo León y uno de los favoritos para quedarse con el puesto, de golpeador de mujeres y lo más ridículo de “ser un peligro para Nuevo León” (textual) dizque porque practica la masonería, puesta en ese video como algo realmente malo como “cosa del demonio” ¿Se puede caer más bajo? Si.

Así las cosas, lo grave es, que la política mexicana está pasando por una etapa de desprestigio ganado a pulso, que ha hecho que el electorado no seamos capaces de exigir  un gobernante honesto, sino que elegimos al que dentro de la corrupción en que se desenvuelve la clase política, sea el que tenga menos cola que le pisen, de ahí que personajes como Hilario Ramírez Villanueva,  quien cínicamente afirmó haber “robado poquito”, haya sido electo de nueva cuenta hace años, para un puesto público en Nayarit, incluso después de esa declaración.

Y en términos de legislación la recién aprobada Ley Nacional Anticorrupción, espanta por la tibieza en cuanto al combate a la impunidad que es sin duda el principal cáncer de México. A pesar de esto la cámara de diputados, algunas  gubernaturas y alcaldías se renuevan en pocos días, y el sentir generalizado de que le desempeño de los nuevos funcionarios públicos, no será diferente al de sus antecesores es desalentador.

Aún no terminan las campañas políticas, prepárese para seguir siendo testigo de audios y videos escandalosos, a los candidatos exhibidos en la intimidad, como si no nos bastara la mierda de sus vidas públicas.