Por Sigfrido Benavides. Servicios especiales

Consciente de que la fase por la que atraviesa actualmente la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ) podría significar su eventual insolvencia financiera, el investigador y académico universitario, Rodolfo, “El Güero” García Zamora lamentó que durante los últimos 24 años esa institución educativa no tomara jamás en cuenta el proyecto de sobrevivencia que él mismo, junto con un cuerpo colegiado llevó a cabo.

Dijo que las autoridades universitarias, por canonjías políticas hegemónicas, han perdido una y otra vez la oportunidad de solucionar el conflicto al privilegiar los desmesurados crecimientos sindicales.

“Nosotros prefigurábamos que con las nuevas políticas educativas del gobierno mexicano, en términos de planeación y programación de las actividades económicas, obligarían a la UAZ a desarrollar un proyecto integral de transformación que desde hace un cuarto de siglo debió realizar –y no lo hizo-; un proyecto integral que debió tomar en cuenta transformaciones en los aspectos académico, administrativo y financiero, además de vincularse a los sectores sociales y productivos de la entidad”.

No obstante que se llevara la cabo un proceso integral de reforma universitaria en los años 1999 y 2000, que plasmado en 10 textos “nos tomó un año de trabajo, éste no pudo revertir la tendencia sobre el control de la universidad porque dentro de ella opera “el mismo grupo político desde que el licenciado Virgilio (Rivera) fuera rector, hasta el actual, que conforman la misma estructura de poder universitaria desde hace años y que, por incapacidad, no han podido ni querido trabajar en dicho proyecto”.

El investigador universitario citó que desde 1993 y luego en 1997 denunciaron la ausencia de dicho proyecto de transfomación integral; entonces criticábamos la ausencia de un adecuado manejo político relacionado con la excesiva contratación en ambos sindicatos (académico y administrativo).

“Pero lo que nos preocupaba más era que el único proyecto que tenían era el de mantener un crecimiento desmesurado en la educación media superior y una escasa oferta académica, de posgrado y en la vinculación con los sectores productivos y sociales”.

A pesar de ello, siguieron los excesos contractuales en ambos sindicatos, de manera preferente mediante criterios políticos, nula transparencia y un crecimiento de matrícula que nos acerca a los 40 mil estudiantes sin que hubiera, en la misma medida, un incremento proporcional en los subsidios del gobierno federal y estatal.

“Fue así como se comenzó a dar este proceso de desfinanciamiento mediante dos crisis financieras previas, la primera de las cuales tuvo lugar sin que se enteraran los impuestos a Hacienda, que se resolvió mediante acuerdo con esa instancia al erradicar dicha práctica”.

Para el caso de la segunda crisis ésta se dio mediante un largo proceso de devastación financiera, al tampoco enterar las cuotas al ISSSTE, que al final fue resuelto por acuerdo.

Pero en la actual quiebra, la tercera, de nuevo los adeudos al ISSSTE rebasan al momento los mil 500 millones de pesos y, para concluir el año, se requieren cuando menos otros 400 millones, con los que no se cuenta.

“En esencia, este grupo político que es el mismo desde la época de los licenciados Virgilio Rivera, Alfredo Femat, Francisco Javier Domínguez Garay, Armando Silva Cháirez y José Antonio Guzmán, nunca fue capaz de estructurar un proyecto integral de transformación académica de un cambio cualitativo en la oferta educativa en posgrado e investigación”.

Cabe destacar que al momento, la UAZ tiene un total de 175 universitarios pertenecientes al Sistema Nacional de Investigadores (SNI), a quienes durante 24 años no se les ha integrado como parte de ese proyecto integral de transformación universitaria y estatal.

Lamentó que, por todo ello, la UAZ haya finalmente llegado a su colapso financiero y económico, por lo que debo decir que nuestra universidad “ya chocó con el futuro”, toda vez que las tendencias del gobierno federal mediante presupuestos limitados no corresponden a nuestra actual matrícula, pero sobre todo, nos doblegan a causa de la incapacidad de quienes han conducido de manera incorrecta los destinos de la universidad por las causas citadas.

Calificó como “triste” que, luego de un año de rectorado, José Antonio Guzmán, “quien conocía a la perfección los problemas estructurales, junto con su equipo administrativo y el consejo universitario no hayan tenido la capacidad de realizar una propuesta de administración integral”.

Más pelos en la sopa

García Zamora calificó como lamentables descuidos los hechos de que, por esas causas de incapacidad, predilecciones políticas y dejadez, los actuales funcionaros universitarios no fueron recibidos ni ante la Secretaría de Educación Pública ni ante Hacienda cuando realizaron antesala en ambas instancias federales en la ciudad de México.

“Palabras más palabras menos los emplazaron a que ya no se presentaran hasta que tuvieran bien integrada una propuesta seria (que nunca realizaron), relativa a la reestructuración de la universidad zacatecana”.

Pero no es lo único, sino que además, rectoría y su equipo administrativo han dejado perder dos oportunidades de oro con actores fundamentales de la administración federal.

El Güero explica: “Hace dos meses estuvo aquí en Vetagrande el secretario de Hacienda, José Antonio Meade; era de esperarse que el rector y su equipo llegaran con una propuesta bajo el brazo; pero ni Toño ni nadie de su equipo estuvo ahí pero tampoco del consejo universitario, salvo yo, para hablar de microfinanciamiento y remesas. ¿Entonces? ¡lástima!, se perdió esa oportunidad.

Hace cuatro días estuvo aquí el titular de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, pero ni el rector ni la comisión de consejo universitario fueron capaces de llevar una propuesta para que la segunda personalidad importante dentro de la administración federal actuara como intermediario.

“Sin duda que la pérdida de ambas oportunidades obedece a la ausencia de un proyecto serio de transformación académica, administrativa y financiera que permita lograr un apoyo económico sustancial, sobre todo en un momento de crisis nacional, luego de los pasados sismos que obligaron a destinar 45 mil millones de pesos extraordinarios que no estaban originalmente presupuestados”.

El presupuesto de 5 billones de pesos de 2018 podría dar margen a solucionar los problemas de universidades en crisis, como la nuestra, al aumentarse los 4 mil millones de pesos que se les destinan.

“Pero se requiere un proyecto integral de transformación, sólo que  si no se tiene esa capacidad, lo que va a proceder es que el gobierno federal o bien deje que la UAZ entre en un profundo proceso de deterioro institucional o interviene desde el punto de vista financiero y obliga a realizar recortes en ambos sindicatos ante la actual incapacidad administrativa que data de hace 25 años”.