Por Andrés Vera Díaz

El robo denunciado por el exprocurador y actual magistrado del Tribunal Superior de Justicia, Arturo Nahle, deja de manifiesto que no hay lugar ni persona libre del acoso y acción de la delincuencia en Zacatecas.

El hecho no parece ser aislado, y es que según un mando de la Policía Estatal, resultaría complicado que ladrones comunes y corrientes pudieran entrar a la zona de mayor exclusividad en el estado, dado que para acceder, se pide en la entrada una identificación, se registran placas y hay múltiples cámaras de vigilancia, por lo que dedujo se trata de algo en complicidad.

Además, ¿cómo es posible que tanto la casa del exprocurador, así como de un alto funcionario municipal fueran robadas el mismo día, en la misma zona residencial sin que nada se diera cuenta?. Algunos se atreven a señalar los hechos como “programados”, es decir, propaganda política. ¿Con qué finalidad?. Es sabida, la repulsión que tiene Nahle hacia el actual Procurador Francisco Murillo. El trasfondo sin duda va mucho más allá.

Pero lo irónico a simple vista, es que Nahle cuando fue funcionario de Justicia, a pesar de que su frase más sonada en el sexenio de MAR era, “en Zacatecas la inseguridad es cuestión de percepción”, culpando de forma cuasindirecta a los padres de familia por no vigilar a los hijos, quienes cometen actos delictivos, él mismo, era resguardado en un vehículo blindado, acompañado siempre por uno o dos vehículos con por lo menos 5 guardias entrenados por el Estado Mayor y la milicia israelí.

Ahora, el botín de los ladrones impresiona, dólares, centenarios, joyas, relojes de lujo. Impresiona el nivel de adquisición de artículos superfluos que connotan un egocentrismo y materialismo muy típico de quienes contraria a su “percepción”, acumulan por miedo a no tener. Porque los artículos son íconos de estatus social y económico, porque demuestra que los salarios y prebendas como altos funcionarios son muy altos.

Curiosamente, peritos de la PGJE estaban atendiendo otro llamado en la misma colonia, actuando con suma rapidez por tratarse de quienes se trataban, también paradójico a como se otorga la atención para un simple mortal, y es que conocemos incontables historias de gente que le robaron su celular a mano armada en Arroyo de la Plata, su auto en el circuito La Encantada, extorsionados en cajeros del centro histórico, asesinatos por confusiones o actos colaterales a las pugnas del crimen organizado; pero simplemente son relegados, la atención es “espere ahí”, “le llamaremos luego” o simplemente, no se les da seguimiento. Sin duda, la atención a la inseguridad es elitista.

Pero, ¿qué podemos esperar usted y yo, simples mortales, cuándo se cometen robos en las zonas residenciales de mayor jerarquía social?. ¿Puede usted poner cámaras de seguridad, guardias privados, tener camioneta blindada?. La indefensión de las clases inferiores se maximiza, cuando a los ricos les roban.