Norma Galarza
 

 En Morena hay una tragedia de grandes magnitudes que se cocina mientras el monrealismo se decide a dejar a partido. La hecatombe que se hará más notable conforme avance el proceso electoral que tendrá su desenlace el 1 de julio del año que entra, tiene su razón de ser en la falta de un liderazgo local que represente a  ese partido.  Y es que Morena se encuentra ante la disyuntiva de reinventarse sin la sombra del clan fresnillense, y para eso habrá de seleccionar a los mejores cuadros (los que queden luego de la desbandada que se prevé) en aras de conservar su lugar como segunda fuerza política y lograr los puestos de representación que se disputaran en 2018. El panorama no se ve favorable sin el peso del liderazgo monrealista ya que en la elección pasada el peso político que logró Morena estuvo cifrado alrededor de la buena reputación que logró conservar Ricardo Monreal luego de ser gobernador del Estado. Para nadie es un secreto que los votos que le dieron a Morena iban respaldados en el nombre de Ricardo Monreal. Pese a que aún no se formaliza, la salida del monrealismo, dejará al partido de AMLO en Zacatecas más debilitado de lo que se pensaba. La carencia de un líder que mueva a la gente a volcarse a favor de este partido es más que evidente.

Liderazgos cercanos a la gente en lugar de Liderazgos de café

  El personaje con más claridad y al que varios encomiendan la función de líder de ese partido  es el diputado Luis Medina Lizalde “el Oso” a quien sin embargo no se le ve oficio político ganando adeptos. Es evidente que la personalidad del “Oso” no se identifica  con los habitantes de las colonias marginadas de Zacatecas quienes son los que paradójicamente los que suelen definir los resultados electorales, ese no es su estilo. Más allá del activismo de redes y  el activismo político elitista (El que se ejerce en los cafés del Centro Histórico), el actual diputado plurinominal (por cierto), no es de los que les llame la atención el trabajo de campo. Ante este panorama acéfalo al interior de Morena, valerse de la figura de Andrés Manuel para conservar el lugar en la preferencia electoral que se ganó en la pasada contienda, pone el escenario cuesta arriba para ese partido.

¿El efecto Monreal o el efecto Peje?

Entonces ¿Estaríamos hablando de un efecto Monreal en el 2016? Posiblemente. Porque el monrealismo le dio al partido de AMLO en las elecciones pasadas un buen resultado con 189 mil 620 votos tan solo a su candidato a Gobernador David Monreal Ávila.  Ese resultado fue notable, porque Morena es un partido recién formado, entonces los elementos que lo posicionaron en el lugar que está tienen que ver con el stock de votos de “pejistas de toda la vida” sumado a la fuerza política local del monrealismo. La gente votó, pese a la derrota, por AMLO y  por el peso del apellido de esa familia freníllense.  Para el 2018, el escenario se complica porque si se sale a la pugna con el estandarte único de López Obrador, la derrota de los candidatos que encabecen es inminente.  Los números confirman que en Zacatecas la popularidad del líder de Morena va en forma descendente. En ese aspecto,  en 2006, (cuando el INE  todavía era IFE), Andrés Manuel obtuvo, 172 mil 788 votos en nuestro Estado. Luego en 2012, los votantes demostraron que en cuestiones políticas no hay fidelidades ni lealtades eternas, y aunado a los trucos del mejor operador político de la historia reciente de Zacatecas (alumno del Chamuco mayor por cierto,) AMLO cayó en las preferencias electorales obteniendo 160 mil 807 votos, es decir 11 mil 981 menos sufragios que en su primera postulación. En contraparte Zacatecas le dio a Enrique Peña Nieto su votación más nutrida en términos locales para un Presidente 334 mil 938 votos.

Militantes como perros en periférico

 Ante este panorama de acefalía en el partido, que de acuerdo a leyendas representa la izquierda verdadera, ¿dónde quedan las aspiraciones políticas de varios personajes que ya se venían perfilando? En el limbo. Y es que ante la falta de claridad  y de rumbo, muchos militantes pero también adherentes al famoso apellido cuyo enclave principal cuida el Santo Niño de Plateros, se encuentran indecisos, literalmente como perros en periférico sin saber para dónde correr. Si se quedan, es posible que vean sus aspiraciones diluidas en la derrota que se prevé inminente en caso de que siga el marasmo que priva hasta ahora.  Si se van, tampoco tienen futuro porque si el monrealismo hace amarres con algún otro instituto político, el único al que posiblemente le rinda frutos será a Saúl Monreal, el heredero natural del clan. ¿Y David? David, nada de muertito en el Senado  sin desgastarse, agazapado, a la espera de la decisión de su hermano mayor. Sin duda, el camino que viene para Morena no será fácil, la falta de un líder que haga dupla con un AMLO estancado, complica la retención del lugar de segunda fuerza política local. Al tiempo.