Por Norma Galarza Flores
“Chucho no camina, Chucho flota” Solía decirme Marco Casillas cuando encontrábamos a Jesús Reyes Cordero “flotando” por alguna céntrica calle de esta hermosa ciudad. Y es verdad, ensimismado, planeando a veces su nueva creación, es común encontrar a Chucho “levitando” por las calles rumbo al taller de escultura del Instituto Zacatecano de Cultura, dónde actualmente se le puede encontrar.
A Jesús Reyes Cordero, se le descifra con los ojos del alma, esos no se equivocan. Para Chucho el arte y la creatividad son sinónimos de libertad, porque en base a la libertad el ser humano es creativo, la libertad es la forma en la que se desarrolla la creatividad a palabras del propio Chucho.
Para los que solemos deambular por las calles de Zacatecas, Chucho es parte del paisaje, estamos acostumbrados a su presencia, a su andar meditabundo, a su excentricidad.
Con poco más de 35 años como creador, actualmente Reyes Cordero prepara su próxima exposición, que se enmarcará en los eventos de la Semana Cultural en su edición 2016. Proyecto que lo concentra actualmente y dónde incluirá obra reciente en diversas técnicas visuales como escultura, pintura, grabado entre otras.
Para el originario de La Blanquita, Trancoso, pueblo anclado cerca de la capital del Estado, el arte es una forma de construir un lenguaje visual, de proyectar un discurso de personal, un lenguaje que se perfecciona con el tiempo, pero para el que se requiere seguir aprendiendo porque el artista está obligado a no cerrarse al aprendizaje. El artista, en su lenguaje visual no está desligado de los acontecimientos sociales, para Jesús Reyes Cordero, el arte tiene que estar proyectando la condición social, sea cual fuere. El arte es una forma de protesta, de lucha desde el pacifismo.
Para Chucho, la libertad es que “no le ata ni el mismo arte” y menos las trampas del ego, ha manifestado en diferentes ocasiones el “escozor” que le causa la adulación, incluso le es aberrante que alguien lo tilde de “consagrado”, porque la ilustración en el arte no tiene final, él prefiere la crítica, pero una crítica fundamentada, esa le fortalece, aunque –expresa- los escritores siempre me han favorecido con la crítica, el chiste es no dejarse mermar ni por la adulación ni por la crítica, siempre continuar independientemente a eso.
Para el artista la experimentación es la parte toral de la vida, y la obra de Reyes Cordero tiene un elemento ecléctico en ella, la inclusión de materiales diversos, lo mismo interviene fotografía, hace grabado, escultura, que pintura, pero resalta la importancia de no divorciarse del sello único que le imprime a su obra aunque generalmente el discurso creativo puede contener influencias de otros artistas.
El artista frente a las élites del dinero
Para Jesús Reyes Cordero, la historia del arte ha estado estrechamente ligada a las élites. Sin ellas, figuras de la talla de Miguel Ángel, Leonardo Da Vinci o Rembrandt, no hubieran tenido la difusión ni la fama, que los ha convertido en referentes del arte. Para el artista es necesario vender sus cuadros aunque no significa que el crear estar supeditado a eso, el crear está supeditado al placer de crear, pero es importante el mercado del arte, porque finalmente el arte es el trabajo del que los artistas dependen para vivir.
Dos palabras soledad y felicidad…
Para Jesús Reyes Cordero la soledad es la mejor amiga del artista, es el espacio-tiempo dónde se crea, por lo tanto es necesaria. ¿Y la felicidad? Es relativa, se puede ser feliz en momentos muy específicos e infeliz en otros, pero eso es parte de la condición humana, dice, mientras se levanta de la silla y sigue su marcha…