(Foto de portada: Luto)

Por Norma Galarza

No planeaba escribir la columna del viernes sobre el tema de la violencia desbordada en Zacatecas.  Es más, ya no pensaba en ella, trataba de no verla, pese a que la veía todos los días. Me había acostumbrado tanto a que la prensa diera cuenta de la muerte, que la adopté como algo “normal”. Por desgracia, No creo ser la única que decidió que la realidad no le hiciera daño,  ya que desde que nos organizamos en 2011 y salimos a las calles con la consigna de No Más Sangre, no me dejarás mentir querido lector, que los zacatecanos arrumbamos en el baúl de las cosas sin solución nuestra rabia y decidimos adaptarnos a la violencia resignándonos a algo que creemos no podemos cambiar.

¿Instinto de supervivencia? puede ser, y no es que lo planeáramos, nuestro cerebro está diseñado para bloquear el sentimiento del miedo. Lo dice la ciencia. De eso trata un estudio realizado por investigadores del grupo Cognición y Plasticidad cerebral del Instituto de Investigación Biomédica de Bellvitge (IDIBELL) y la Universidad de Barcelona; nuestro cerebro bloquea las experiencias y recuerdos que nos causan pánico, para evitar enfermedades.

Sólo bajo esa lógica se puede explicar la parálisis que experimentamos como sociedad, ante la marejada de violencia que cerró agosto con 90 decesos.  el último el de un hombre  que dedicó su vida al trabajo honrado y que tenía una carnicería de la cuál solía ser clienta. Leí la nota con rabia porque horas antes,  después de lo ocurrido había pasado por esa calle que estaba acordonada por la policía.

No me detuve, lo primero que pensé fue prejuiciado por la respuesta común a ese tipo de hechos, ya sabes, posiblemente algún involucrado, a eso me llevó el miedo, a justificar.   Más tarde,  a pesar que no acostumbro consumir ese tipo de contenido, vi el video que posteó un conocido medio de comunicación local, y el terror me paralizó.  Me regresó de ese marasmo en el que siento, estamos todos. Y tenemos razón, nos enfrentamos a un monstruo de mil cabezas.  La principal asentada en el aparato gubernamental, otra en el sistema judicial que generalmente actúa a favor de los delincuentes. Esa verdad la desnudó la forma artera y hasta burlona con la que dos sujetos de no más de 30 años -de acuerdo al reporte oficial-, dispararon contra un ser indefenso, ese cinismo da cuenta de la impunidad que impera. Si bien es cierto que se entiende que los zacatecanos tomáramos esa posición de voltear  la cara ante este desastre, es evidente que la operación aveztruz no ha sido la mejor solución.

Lo que ocurrió ayer, pasado el mediodía, me hizo recordar que desde 2011 a la fecha la inseguridad sigue en aumento, que Zacatecas es un río desbordado de sangre al que las autoridades, quienes también están en el mismo marasmo, no pueden o no quieren contener. Además es evidente que este es un mal que compartimos con todos los estados de la República. La inseguridad ya no es tema prioritario de la Federación porque se nota a leguas que no hay una estrategia paliativa. Ahorita ellos están ausentes pensando en algo que le resulta más importante: no dejar escapar el poder, porque ya se aproximan las elecciones.

Pese a lo horrible que fue ver el video, me sacudió del marasmo en el que estaba y debido al cual ya me había acostumbrado al insensiblemente llamado “muertómetro” . Ver algo tan fuerte y tan doloroso me trajo a la realidad de la que tenía tiempo evadiéndome. Me hizo recordar que debemos indignarnos, salir de esa zona de confort. Es tiempo que dejemos ese miedo paralizante y dejemos de ser testigos mudos de un problema que depende del azar para que nos convierta en víctimas. Yo ya no quiero seguir con esta incertidumbre de salir a la calle y tener miedo al doblar la esquina, de ver a mi hija y saber que les estamos arrebatando el futuro a los niños con nuestra indolencia. Por favor, exijamos a las autoridades que actúen y hagamos nuestra parte, ya vimos que la indiferencia acrecentó el problema, dejemos el miedo porque nuestro instinto de supervivencia, en este caso nos puede matar.  Descanse en paz Don Toño, un abrazo solidario para sus familiares.