Por Norma Galarza/La Cueva del Lobo

Luego de que el pasado proceso electoral dejó en el priismo nacional un agrio sabor de boca por haber perdido 7 de las 12 gubernaturas en juego – reposicionando al PAN-, incluidos 4 estados históricamente filiales a ese partido, a estas alturas desde las cúpulas del Revolucionario Institucional se lamen las heridas y siguen buscando la razón de ese resultado, que puede ser el antecedente de la estrepitosa derrota del tricolor en las urnas, en las elecciones del 2018.

Después de la salida de Manlio Fabio Beltrones de la dirigencia y la unción del gris  Enrique Ochoa Reza como líder de ese partido, a nivel nacional, los priistas siguen sin hacer un verdadero análisis de conciencia y culpan a las polémicas iniciativas de Enrique Peña Nieto de legalizar los matrimonios Gay y la marihuana, como la causa principal de esa derrota, lo que ha provocado asperezas entre los integrantes de partido.

Pero no. Si hacemos memoria y nos teletransportamos al 2012, es menester señalar que la principal causa de la salida del panismo de Los Pinos, fue la Inseguridad que se vivía entonces tema que por desgracia, sigue siendo una realidad escabrosa y un problema que sigue creciendo exponencialmente.

  La promesa de seguridad fue una de las causas (aparte del bello rostro de nuestro actual Presidente), que sedujeron a la población para que regresáramos  nuestros relojes 80 años en el tiempo y esa promesa, no sólo se ha diluido con el tiempo sino que, además, tiende a agravarse.

 El asesinato hace unos días de Ambrosio Soto, alcalde de Punguarato, Guerrero (http://www.jornada.unam.mx/ultimas/2016/07/24/asesinan-a-edil-guerrerense), la violencia en Tamaulipas, que desde inicios de este año se recrudeció, el incremento de la tasa de homicidios a nivel nacional, que tan sólo en 2015 registró 20 mil 525 homicidios, 2.54 más que en 2014, de acuerdo al INEGI(http://cuevalobo.com/20-mil-525-homicidios-en-2015-casi-3-puntos-porcentuales-mas-que-en-2014-inegi/), son algunos ejemplos de México la promesa de Seguridad, no se ha cumplido a casi 4 años de la vuelta del régimen priista.

¿Y la estrategia de gobierno para enfrentar este problema? ¿Qué pasó con la propuesta del Mando Único? La propuesta retomada por Enrique Peña Nieto de unificar las 32 policías estatales, eliminando los mandos municipales, no sólo no prosperó, (http://www.animalpolitico.com/2016/06/senado-entierra-mando-unico-policia-municipal-tendra-salarios-y-capacitacion-homologados),  sino que,  no se tiene en la práctica ninguna otra alternativa que contribuya a acabar con la percepción social de que la inseguridad ya instauró una monarquía en esta república.

Al clima de inseguridad en el que vivimos, súmele además, la percepción de un gobierno impudorosamente corrupto, y dará como resultado una mezcla altamente inflamable que puede provocar que el electorado volteé para otro lado a la hora de elegir gobierno, en las votaciones del no tan lejano 2018.

Sin duda, la permanencia del priismo en el poder peligra. Y en lugar de culpar de la derrota del 2016, a las pocas iniciativas con sentido de justicia social, emuladas por  Peña, los priistas habrían de plantearse la forma de empezar a atacar el problema que irónicamente los regresó al poder, ya que los nulos resultados en el tema de la seguridad pueden ser la causa de que lo pierdan. Tenga feliz y tranquilo miércoles, querido lector.