Por Andrés Vera Díaz

Luego de que se anunciara la eliminación de las herramientas legislativas tras una modificación a la propia Ley en el Congreso zacatecano, la duda quedaría si finalmente el recurso restante para 2018 sería reutilizado en otras cuestiones.

Los diputados zacatecanos recibían 200 mil pesos al mes para “apoyos sociales”, y en su gran mayoría, jamás transparentaron dicho recurso a pesar de estar obligados por Ley. Lo más indignante, esos que navegan bajo la bandera de la cuarta transformación fueron de manera incongruente los más opacos. Esos que hasta fraudes realizaron con “casas mazapán” o violentaban la Ley Electoral quitando anuncios de sus contrincantes en la campaña pasada.

En total, del presupuesto de egresos, eran 72 millones anuales que se repartían como dádivas migajeras a estructuritas de poder. Tras su cancelación, contradictoriamente Omar Carrera y Mónica Borrego de MonRena fueron los que más renegaban. En otros frentes, Adolfo Zamarripa injuriaba la indisposición del dinero.

Desde hace tiempo lo dije, el encarecimiento del maiceo sería una estrategia para “compensar” que los diputados, que tanto trabajan por Zacatecas, no fuera afectada su precaria economía. Tras la propuesta del Ejecutivo de que el recurso fuera asignado para seguridad pública y luego, Gabriela Pinedo realizara lo propio en relación a apoyar proyectos educativos, finalmente y de manera por demás mañosa, los 30 diputados aprueban que se reasigne a sueldos y servicios generales del Congreso. Esa nómina engordada legislatura tras legislatura, donde algunos como Zamarripa y la propia Borrego basifican a cuates y familiares. Un estudio del IMCO señala que el Congreso de Zacatecas ha aumentado su planta laboral de forma exorbitante al igual que su presupuesto desde 2010 a la fecha.

Recordemos que la disparidad salarial es un estigma propio. Secretarias que ganan apenas 5600 pesos mensuales y otras asistentes que por compensación ordenada por los propios diputados llegan hasta los 30 mil, obvio, con el respectivo moche. Edecanes que sirven café, cuentan con ingresos hasta de 25 mil mensuales.

Ahora, desde la Comisión de Régimen Interno, se puso sobre la mesa darle la vuelta al recurso, 24 millones de pesos, en su gran mayoría se irán a engrosar salarios injustificados y a los servicios generales del Congreso, de donde pueden disponer del recurso alegando viáticos, gastos varios y otros conceptos que desde el año pasado, ni siquiera son transparentados de manera puntual por el área respectiva, protegidos con alabanzas del IZAI en el sentido que se cumplimentan los requerimientos de transparencia.

La austeridad republicana queda en el discurso sólo para el Ejecutivo Federal, los congresos estatales no asumen tal posición, claro está, que el de Zacatecas no quiere entrarle al tema. Al engaño se une el hecho de que una parte de esos 24 millones irá para fiscalía especializadas en trata y desaparición de personas, una distracción para que asumamos el gran humanismo y sentido de justicia de los diputados.

De forma por demás curiosa, desde la oficina de comunicación social del Congreso que “encabeza” Anabel Rivero, (quién ha desarticulado el despacho por conveniencia propia y temor a perder el cargo) se redactó un boletín destacando solamente el anterior hecho, obvio que no les convenía “balconearse” su aumento salarial.

Así las cosas entre los flamantes diputados, que salen a colgarse medallas falsas de cancelación de la tenencia, de exhibición a compensaciones a magistrados, y la publicidad de eventos de AMLO con total irrespeto a la Ley Orgánica del Congreso. Esos son… sus representantes populares.