Por Norma Galarza

Dicen que genética es destino, sin embargo Fernando Jiménez Aguilar,  brilla con luz propia. Hijo de Fernando Jiménez Luévano, un referente zacatecano en la técnica artística del grabado y la reconocida promotora e historiadora de arte Jovita Aguilar Díaz, el rumbo de éste artista, ya estaba trazado.

Haber crecido entre gubias, linóleo y el adictivo aroma de la tinta de los talleres de grabado y la convivencia cotidiana con figuras zacatecanas en esa técnica artística sin duda marcó un camino para el joven Jiménez Aguilar. Y así fue,  el estudiante de Diseño Industrial cuyo ADN contenía al arte en una de sus cadenas, expuso por primera vez a los 5 años de en la Muestra Internacional de ExLibris titulada El Árbol, organizada en aquel entonces por el artista Emilio Carrasco.

Desde muy pequeño se interesó por las diferentes técnicas artísticas y a los 11 años impartió su primer taller en Papiroflexia en el Instituto de Cultura de Ojocaliente, Zacatecas.  A pesar de su corta edad (23 años)  tiene una amplia trayectoria artística y académica y ha recibido numerosos premios y reconocimientos.   Fue estudiante destacado en Física durante su etapa de Secundaria donde obtuvo dos premios estatales en esa materia y dos más; uno en diseño (en esta materia creó una pluma litográfica cuya patente está en trámite, dicho objeto posee una precisión en el trazo nunca antes vista) y otro en robótica.  Ha participado en varias exposiciones colectivas tanto locales como nacionales e internacionales. Fue el artista seleccionado en la Bienal Internacional de Grabado en Acui, Italia, con su obra “El hombre y la máquina”, además de participar junto con el colectivo La Tlapalería, en la Ciudad de Nueva York, con la muestra “Mexialebrijes” en julio de este año.

 Fernando es un artista multifacético,  también diseña joyería, destacan en este rubro sus diseños para la actriz Rosita Quintana en la colección titulada “Joyas para Divas”, convocado por la Cámara de Joyería de Jalisco (Estado en el que reside y estudia actualmente). Jiménez Aguilar también tiene una estrecha relación con el mundo del cine, fue director de arte de los cortometrajes “The end” y “Pan de Muerto”, ambos trabajos premiados, el primero Selección Oficial Ecofilm y el segundo  obtuvo un segundo lugar en el Concurso Internacional BloodWindow

Al tener una formación ligada a la creación tecnológica en la obra que nos presenta hoy en el Museo Zacatecano, se percibe una simbiosis entre disciplinas que enriquecen la muestra. Para Posmexicanidad Jiménez Aguilar se inspiró  en la cotidianeidad de lo que es ser mexicano, durante sus recorridos por las calles de la Ciudad de México, dónde vivió un tiempo en el que se impregnó de la cultura que late en el corazón de nuestro país. El colorido que se presenta en las 12 piezas que veremos hoy,  hablan del México que nos enorgullece, el alegre, el inocente, el creativo.  Dada su trayectoria, el artista imprime en Posmexicanidad una forma novedosa de presentar el grabado, que lo adapta al cambio tecnológico y lo mejora, esta muestra, sin duda,  representa el paso evolutivo de una de las técnicas de arte más añejas de la humanidad.

El artista  nos muestra una alegoría  colorida de nuestra identidad, detalles entrañables como los juguetes típicos de nuestro país. Con Posmexicanidad, Fernando no busca el divorcio con la técnica tradicional del grabado (el clásico tallar de gubias sobre madera, linóleo, etcétera) sino  enriquecerla adaptándola a los cambios tecnológicos.  Indudablemente ésta será una muestra que sentará precedente en la forma de trabajar el grabado en el ámbito local.

El dibujo digital  mutado a cortes xilográficos como rompecabezas de colores que unidos forman el universo de una obra novedosa y completa, es lo que nos regala el joven talentoso que nació con luz propia.  No lo olviden hoy a las 7 de la tarde en el Museo Zacatecano, allá los veo.