Por Roberto Sandoval

Era un País tan pobre que después de 500 años se regocijaba de alegría cuando jugadores millonarios hacían más millonarios a multimillonarios.

Ellos nadaban en cerveza y emoción aunque no tuvieran empleo ni una tortilla en la alacena. Refugiados en alcoholismo llenaban ese gran vacío saturado de tristeza e injusticia.

Por las calles, bares y casas de cartón se podía escuchar la gran alegría cual si fuera la victoria de una épica batalla, pero no!, era la victoria de un partido de fútbol que no cambiaría ni un centavo la triste realidad. ¿Serán los padres o serán los jóvenes del ahora, llamados “Milenialls” los que rescaten por fin nuestra tierra de las garras a los poderes fácticos?, eso está por verse

¿Saldrán por fin esos millones de jóvenes a sufragar el poderoso voto que tanto hace falta?, ¿Tomarán las calles para por fin para exigir lo que por derecho les corresponde? Son cosas que en la barbarie del presente pensamos aquellos que luchamos por dejar un mejor futuro a las próximas generaciones.

Con muy pocos jóvenes y unos cuantos viejos se ha construido ya una gran posibilidad de un cambio, de un mejor futuro en la tierra prometida. Aún tenemos riquezas interminables, aún vale la pena luchar en nuestra tierra, aún tenemos una esperanza.

Que la bien llamada cuarta transformación pueda ser la de mejores resultados, todo depende de aprovechar esta gran y posible última oportunidad, pues los voraces monstruos han crecido y enfermado tanto de la mente, que ya nada ni nunca saciarán su hambre de poder y seguir viviendo por encima de la humanidad.

Es cuanto a mi humilde participación, pido una sincera disculpa a todo aquel que le pueda herir su sentimiento u orgullo, solo digo lo que mis ojos ven y mi cuerpo siente, aquí mismo les dejo mi total disposición para ayudar y solidarizarme ante cualquier emergencia, idea o propuesta a favor de nuestro pueblo. ¡Que Dios l@s bendiga!.