Por Andrés Vera Díaz

Ahora que Andrés Manuel López Obrador anuncia que el candidato a la presidencia se definirá por medio de una encuesta, de por sí risible pues sólo pretende legitimar una autoimposición, la realidad es que este método electivo dista mucho de ser realmente, una certera forma de elegiblidad.

Por supuesto que no hay nadie que le compita, pero debe simular democracia para que se extienda dicha práctica en lo sucesivo que definirá los candidatos a diputados federales, locales, senadores y alcaldes.

La falta de transparencia en la propia metodología ha producido dudas en ciertos sectores de Morena. Ya pasó en la Ciudad de México dejando entrever que los procesos electivos son mera simulación y quien prácticamente elige a los aspirantes, es el propio AMLO, acuñado por sus dirigencias estatales, así como los propios grupos de poder que condicionan su apoyo o permanencia.

Tras el berrinche de Ricardo Monreal, de alguna forma justificado pero mostrando las ansias de poder y luego de su calma aparente, la circunstancia primordial más allá de su permanencia en el partido, sino para que electoralmente no opere en contra, será exigir espacios en puestos clave, apoyados por la típica estrategia monrealista, la cual consiste en publicitar fortaleza irreal, virtual, de cartón, feisbuquera. En este terreno entra por supuesto Soledad Luévano, quien esta aferrada a la candidatura, publicando posicionamientos lastimeros en la red social, pero sin trabajo de base, sin consensar con grupos; simplemente, apersonándose en eventos de su líder nacional, cobijada por un insensato y egocéntrico asesor, cuyos consejos se basan en la invención de información por medios de las redes.

Pero, ¿dónde queda Geovanna Bañuelos, con una amplia trayectoria política, dos veces diputada, comisionada del PT en Zacatecas, mujer con propuesta y crítica propia?. Las dos ya han sido medidas en una previa encuesta, con resultados positivos para ambas. El desempate, viabilidad política, experiencia y aportación. Cuestiones que Soledad carece por completo, dudo incluso, sepa cómo se conforme el Senado.

Aunque la exhibición de los resultados no se harán públicos hasta febrero, pues existe pretensión de los “choles” para que se realice una nueva y en ésta, arrase, la realidad es que al no saberse la metodología de las encuestas, medios, universo y geografía, la legitimidad de las mismas se pondrá siempre en duda y serán un mecanismo democrático simulador.

Por eso, en el fondo, yo no veo a Morena como algo completamente diferente. Ya existe un antecedente de manipulación, esas “pequeñeces”, no pueden justificarse con el argumento de que al momento de gobernar se harán las cosas diferentes.