Por Andrés Vera Díaz

El eslogan de MORENA, “La esperanza de México” no contextualiza de ninguna manera, la generalidad de convicción acerca de la honestidad y congruencia en sus filas. Para ejemplo, en Zacatecas con la marca fresnillense , la gente no cree en la pulcritud en la práctica, por mera conveniencia política.

Por el otro lado, el PRI es un manojo podrido de dirigentes cínicos que aún creen su discurso vacío, y que los chivos expiatorios como Duarte y Yarrington son suficientes para que la sociedad suponga que su actuar tiene contrapartes con la nefasta realidad nacional.

Lo he señalado en varias ocasiones, Andrés Manuel es un hombre honesto, pero no es dicho tributo, lo necesario para gobernar este país. Es un principio requerido, aunque rodeado de oportunistas con el fin único de acceder al poder. Convierte el clamor social de cambiar la realidad, en una falacia esperanzadora cobijada en el beneficio de la duda, pero ante la idiosincrasia política y cultural de este país, dudo que las cosas cambien mucho.

A pesar de ese contexto ubicado entre el inframundo y el paraíso, las opciones para la pretensión de transformar a México se cuentan con un solo dedo.

El PRI demuestra con un cinismo burlón, que no ha cambiado ni cambiará, son sus prácticas apegadas a manual, las mismas desde su creación institucional. El menoscabo, la manipulación informativa, la calumnia, el robo, chantaje y la represión, los índices de su praxis.

El hartazgo social al tricolor, es evidente. El partido sólo se mantiene bajo el control de estructuras cómplices de los robos descarados en más de 20 gobiernos estatales, el federal, y sin duda, miles de municipios a lo largo del territorio nacional, en los que existen vínculos obvios con el narcotráfico.

Su burda estrategia es acusar a los demás de corruptos, sin ningún ápice de calidad moral que sólo enfada más a la opinión pública medianamente informada, por eso, su esfuerzo en ahora, de nueva cuenta, coptar la libre expresión con la Ley Televisa y, en las zonas rurales, amortajar la ignorancia y pobreza social, con la finalidad de extorsionar electoralmente a la población.

La guerra contra Andrés Manuel es evidentemente propiciada por el temor. Todo mundo espera que ante la probable llegada de AMLO a la Presidencia, muchas estructuras de corrupción, desde contratos amañados, uso indebido de recursos, complicidad en corruptelas de funcionarios y abuso de poder caigan. Y es que sólo la perpetuidad del sistema puede garantizar que todos esos traidores del pueblo permanezcan impunes ante la suciedad que ellos mismos han generado.

Dicha perpetuidad de apellidos en el poder político o de clanes lleva a que se monopolice la política y ahí es donde entra en juego la corrupción, donde los ciudadanos comunes comenzamos a percibir la falta de servicios, de asistencia y de infraestructura.

Dígame usted, ¿Qué imagen quiere mostrar el PRI? ¿De qué hablan los priistas cuando dicen que van encarcelar a los corruptos? ¿Qué pasa con el tema la Casa Blanca? ¿Con la casa de Videgaray? ¿Qué pasa con los Panamá Papers? ¿Qué pasa con el escándalo de Odebrecht y los millones de dólares entregados a Lozoya, exdirector de Pemex y la negativa del sindicato de Pemex de mostrar los contratos que firmó con esa empresa?

¿Bajo qué bandera y con qué calidad moral los priistas pueden hablar de anticorrupción protegiendo al ladrón de Miguel Alonso? ¿Qué dirá Alfredo del Mazo al ver sus fotografías abrazando a Javier Duarte? ¿Cómo Luis Videgaray, siendo secretario de Hacienda, pudo explicar el desvío de fondos y la comprobación de gastos sin facturas o contratos en Veracruz? ¿Cómo defender a más de 20 gobernadores que desviaron más de 300 mil millones de pesos?.

Pero digámoslo claro, ellos se aprovechan del ciudadano, del militante y burócrata sumiso. El poder está en nuestras manos, somos más los que queremos el cambio, ¿usted quiere un país y estado sumido en la violencia, la corrupción, la mediocridad institucional, con una educación pública agonizante, con políticos millonarios y el pueblo pobre?. Si eso quiere, vote de nuevo por el PRI.