Por Álvaro López Sánchez/La Cueva del Lobo
El City Manager de la delegación Miguel Hidalgo quien contendió sin éxito como independiente por esa delegación, le propuso implementar a Xochitl Gálvez, quien a la postre ganara, esa figura en dicha delegación.
En resumidas cuentas, el City Manager tiene la responsabilidad de supervisar todas las actividades y operaciones diarias de la ciudad en que labora. Es un profesional contratado para asumir funciones ejecutivas delegadas por el alcalde. Al laborar como un profesional, éste no tiene compromisos políticos ni tiene que preocuparse por la elección venidera.
En ese papel, Arne ha salido a las calles a hacer respetar el reglamento vial, lo que incluye no poner botes para estacionar automóviles, pedirle a la gente que recoja su basura o llevarse automóviles que estorben banquetas en una grúa.
Con acciones tan simples, ha exhibido el “ethos” de la sociedad mexicana tal cual es. Varias personas que no respetan las vialidades lo han amenazado, insultado y hasta golpeado. Un empresario “prominente” de Lomas de Chapultepec, llamado Raúl Libién, cercano al grupo político de EPN y beneficiario de los gobiernos de su partido, lo insultó diciéndole “me pelas la verga”, para después mandar a sus guaruras quienes ayer lo “levantaron” y lo golpearon. Al guarura lo encerraron, a Libién seguramente ni lo van a tocar a pesar de ser el autor intelectual de un incidente que podría ser tipificado como secuestro.
Bastó con tratar de aplicar bien la ley para abrir la caja de pandora que exhibe la corrupción e impunidad en la que vivimos, y sobre todo de nuestras élites, cuya gran parte de integrantes no son empresarios que compitan en un libre mercado, menos están abocados a la filantropía como Bill Gates o Warren Buffet. Son políticos, o son empresarios quienes crecieron bajo el cobijo de los favores del Gobierno, inmiscuidos dentro de conflictos de intereses. Ellos, quienes son padres de niños mirreyes que malgastan su dinero, ellos quienes creen estar por encima de todos los demás.
Si la resistencia a cumplir la ley por un carro mal estacionado que tiene que ser llevado al corralón es de tal tamaño que se puede atentar contra la integridad física de una persona, habrá que dimensionar cuando lo que está en discusión es un conflicto de interés, un negocio chueco o un puesto político de mucho poder. De ese tamaño es la resistencia que se debe de romper para lograr establecer un Estado de derecho que sí funcione para todos en nuestro país.
Arne hizo lo que nadie se atreve a hacer, y lo que todos deberían hacer, aplicar la ley pareja para todos. Ojalá en México tuviéramos más “Arnés”. Arne no debería ser un héroe porque debería ser la regla y no la excepción, pero en un país cuyas instituciones están corrompidas y el estado de derecho funciona sólo para quien pueda pagar muy buenos abogados, termina convirtiéndose en un héroe excepcional.