Por Flavio Vidales

Con apenas un mes al frente de la Casa Blanca, Donald Trump se perfila como el presidente estadunidense más represivo en materia de inmigración, a raíz de las nuevas directrices que su gobierno acaba de anunciar.
Aunque aún es muy pronto para comparaciones, el magnate neoyorquino está realizando modificaciones sustanciales a la política migratoria que heredó de su predecesor, Barack Obama.
Obama: 32 mil 419 mexicanos fueron expulsados en su primer Mes
Trump: 12 mil 447 mexicanos fueron expulsados en su primer mes.
Obama: 2.9 millones de personas fueron deportados en su gobierno (más que ninguna otra presidencia de EU:
Trump: 11.3 millones de indocumentados serán deportados en 18 meses si cumple su promesa.
Obama: Prioridades de deportación: delincuentes y migrantes con menos de dos semanas en el país.
Trump: Amplio las categorías por las que un indocumentado puede ser deportado.
Dio mayor capacidad a los agentes para actuar contra los migrantes sin papeles.
Obama: No deportaciones en base a violaciones menores de la ley.
Trump: Extendió la deportación a inmigrantes que lleven hasta dos años en EU.
Dejó intacto el DACA y los Dreamers se mantienen a salvo.
Las nuevas políticas
El gobierno de Donald Trump estableció hoy nuevas directrices para reforzar el control migratorio en EU, con un agresivo plan que incluye acelerar el proceso de deportación de inmigrantes indocumentados y contratar a 15 mil nuevos agentes.
El auge de la inmigración ilegal en la frontera sur ha sobrepasado a las agencias y los recursos federales y ha creado una significativa vulnerabilidad en la seguridad nacional de EU”, subraya el documento con los nuevos ejes de política migratoria.
El memorando, divulgado hoy y firmado por el secretario de Seguridad Nacional, John Kelly, supone en la práctica un cambio de 180 grados respecto a las políticas del expresidente Barack Obama y abre la puerta a las deportaciones masivas en EU de inmigrantes indocumentados.
En concreto, precisa que no solo se perseguirá a los inmigrantes indocumentados con cargos criminales violentos, sino también aquellos que hayan “abusado” de los beneficios públicos o que, “a juicio de un agente de inmigración, puedan suponer un riesgo para la seguridad pública y seguridad nacional”.
El Departamento de Seguridad Nacional”, agrega el memorando, “ya no eximirá clases o categorías” de extranjeros indocumentados de “una potencial aplicación de la ley”.
En su rueda de prensa diaria, el portavoz presidencial, Sean Spicer, dijo que el objetivo “es dar más autoridad a la agencia federal para hacer cumplir leyes migratorias” y recordó que “todo el mundo que está aquí ilegalmente puede ser deportado en cualquier momento”.
Obama había marcado como prioridad la deportación de inmigrantes indocumentados con antecedentes penales e historial criminal, y dejaba de lado a los inmigrantes indocumentados con violaciones menores de la ley, como conducir sin licencia o tener una luz rota del coche.
El gobierno de Trump, no obstante, reconoce la falta de recursos, por lo que ordena la contratación de 15 mil nuevos agentes encargados del control migratorio y otorga mayores poderes para que agentes estatales y locales colaboren en estas labores.
Desde la oposición demócrata y los grupos de defensa de inmigrantes, las críticas a las nuevas directrices migratorias no se hicieron esperar.