Diego, el niño.

Desde muy pequeño e influenciado por el concurso anual de dibujo que organizaba el museo Rayo, cuya bella estructura sobresalía en el paisaje que conformaba su trayecto cotidiano de la casa a la escuela, en su natal Roldanillo, Colombia, Diego Montoya Concha comienza a dibujar y gana su primer premio a la edad de los 5 años.

Sin duda esa frase que dice  “nada de lo que pasa en nuestra vida es producto del azar”, él, la tiene más que probada y es que, además de su talento, las circunstancias que lo colocaron en el camino del arte,  tienen mucho que ver con su amado museo Rayo, pero aún más con su maestro  Omar Rayo, ese ser humano generoso, espléndido,  quien siendo director de aquel imponente centro de arte, marcó la vida de Diego, al elogiar el dibujo que creaba acostado en el césped de aquel jardín público maravilloso de su natal Roldanillo. Las palabras entrañables del maestro, que Montoya Concha, guarda como el recuerdo más valioso de su infancia: “que gran dibujo, párate, te saludo”, trazaron sin duda, el destino de este artista, quien se emociona al recordar el ansia con la que esperaba el concurso de dibujo que organizaba cada año el museo, que era, “una fiesta de creatividad, color y libertad” de acuerdo a las palabras del pintor.

Zacatecas, un museo al aire libre: Diego Montoya

Si bien es cierto que, como dijera aquel poeta, uno mismo es el arquitecto de su destino, siempre hay eventos y personajes que son determinantes en el lugar donde nos ubicamos en cada etapa de nuestra vida. Para Diego Montoya, haber venido a Zacatecas es parte de esos eventos, de ese destino y tiene mucho que ver por su puesto con Omar Rayo, pero con la entrada en escena de un personaje zacatecano; Manuel Felguérez, quien en el año de 1995, presentó en el amado Roldanillo, una exposición y convivió con un grupo de jóvenes promesas de la pintura colombina y entonces discípulos de Omar Rayo, entre los que se encontraba Diego Montoya. Ese primer contacto con el emblemático artista zacatecano,  lo trajeron a esta ciudad y Diego se quedó aquí, encantado por el paisaje maravilloso, encantado por el cielo de Zacatecas, encantado por este “museo al aire libre” como él llama a esta ciudad barroca que lo enamoró hasta el punto de quedarse y estar próximo a cumplir 10 años de caminar por estas calles, plenas de arte.

La importancia del impuso al talento joven por parte de los grandes maestros

Si algo deseó resaltar Diego Montoya fue el agradecimiento a su maestro Omar Rayo, que se caracterizaba por impulsar nuevos talentos, en el aspecto de la gestión, en ese aspecto, Montoya Concha destaca la importancia de que los maestros abran un camino y una ventana a nivel internacional para los artistas jóvenes y convoca a los grandes maestros de México a que lo hagan, porque es a través de ellos, que se puede abrir un camino para las nuevas generaciones de artistas…

Raíz de Luz uno y dos…

Montoya Concha, quien ha realizado más de una veintena de exposiciones individuales y otras tantas colectivas entre Colombia, Ecuador, México y Estados Unidos está a pocos meses de presentar su más reciente colección, Raíz de Luz 2 en el museo Metropolitano de Monterrey Nuevo León.

Raíz de Luz 2 cuya colección que le antecede, Raíz de Luz, ha sido presentada recientemente en el museo Pedro Coronel, de Zacatecas, son muestras donde Diego plasma de manera magistral una de sus más grandes pasiones: la música, su amante eterna, su fiel compañera, una invitada constante en las obras de Diego Montoya Concha.

En el marco de su próxima muestra Diego Montoya amablemente aceptó charlar para la Cueva del Lobo, en una entrevista amena en céntrico lugar de la ciudad de Zacatecas,  saboreando otra de sus pasiones: el café…

¿El arte es para ti?

 

Diego Montoya Concha.- El arte para mi es una forma de vida, pero también es la forma como el ser humano se manifiesta, pero se manifiesta desde una forma profunda desde lo más íntimo  y es la forma con la cuál puedes expresar muchos sentimientos, partiendo desde el interior del ser que es lo más bello.

 

 

¿Qué te inspira?

DMC.-La música, parto de la música y de los sonidos para hacer mi trabajo artístico. La música siempre tiene que estar, desde la música clásica, desde los diferentes géneros, siempre tengo que escuchar.

 

¿Qué te enoja?

DMC.- Me hace enojar mucho la inconsistencia, la inconformidad. Nosotros, lo seres humanos, estamos viviendo en un mundo tan hermoso, pero que lo hacemos difícil y entonces nos lo estamos acabando, me hacen enojar las guerras, la corrupción política, la pérdida de ideologías en la política que está generando una gran controversia en muchos países, eso me da rabia.

 

Como fuiste bailarín y músico  y en tu obra se percibe cierto ritmo, ¿Es tu esencia?

DMC.- Hay algo maravilloso en la vida de un artista y es su cotidianidad, porque es lo que plasma, el artista debe plasmar su cotidianidad. Cuando estaba en Colombia hice folklor, fui bailarín profesional, pero también dirigí grupos de danza folklórica y fue maravilloso porque me dio la posibilidad de conocer a mi país, de conocer la geografía, el folklor, de conocer los aires característicos, de conocer los ritmos, de conocer su música, entonces si conozco su música, eso me permitió meterme un poquito más en el trabajo musical. Después de ser bailarín hago música con corte y estilo sinfónico y es ahí donde descubro que la música es maravillosa, que la música es una forma con la cual yo me podía expresar y que también me podía sentir bien, entonces es ahí donde empiezo a investigar cómo puedo pintar la música, cómo puedo pintar los sonidos y la mejor forma de haber hecho mi trabajo pictórico era haber iniciado en la música. En la pintura lo que hago es darle forma y color a la música, que es lo que hacía antes a través de instrumentos ahora hago sonidos a través de pinceladas y trazos con el lápiz

 

¿Pintas lo que vives, lo que piensas o lo que sientes?

DMC.- Pienso que todo, es todo en mi vida, hace parte de mi diario vivir, mi quehacer el comer, pero si no como, pienso que se debilita el cuerpo, pero si no pinto siento que me debilito interiormente, entonces pienso que es una necesidad y que es una satisfacción y una pasión

 

¿Cual consideras tu mejor obra?

DMC.- No la he hecho todavía, yo pienso que el arte y el pintar es una constante y que día a día se hace una obra mejor. Mañana haré otra obra mejor que la de hoy entonces se vuelve algo infinito, porque cuando el arte es finito cuando se hace la mejor obra ahí muere el artista, el artista, pienso que, siempre está construyendo, siempre está creando.

 

¿Un paisaje que tengas recurrentemente en la memoria?

 

DMC.- Hay algo maravilloso de los paisajes y qué bueno que comentas eso, mi país tiene paisajes maravillosos, como es un país con clima tropical de mucho color pero también hay mucha luz, entonces los atardeceres y los amaneces son maravillosos, pero venir a Zacatecas fue también algo muy interesante porque aquí se da un fenómeno algo raro y algo interesante, porque los amaneceres y los atardeceres son preciosos, sobre esto, yo hice una colección, de amaneceres y atardeceres zacatecanos y que le titulé “Un cielo cruel y una tierra colorada” precisamente por eso me fui a Jerez, al museo a investigar un poco sobre la poesía de Ramón López Velarde y encuentro un poeta maravilloso, un poeta que es el padre de la poesía contemporánea y que crea un estilo maravilloso que se llama “misticismo erótico” y con el misticismo erótico era un personaje que podía hacer arte a través de su escritura y que no había cohibición con su pasado, con su crecimiento conservador y entonces, yo hago una serie de obras que se llamó “Un cielo cruel y una tierra colorada” argumentada un poco con la poesía de Ramón López Velarde, pero con la presencia de este cielo hermoso y esta ciudad preciosa, este Centro Histórico que es un museo al aire libre fue lo que me llenó para poder hacer este tipo de obra, para poder hablar un poco a través de la pintura del paisaje.

 

¿Qué prefieres café o  alcohol?

DMC.– El café, tomarse un café es un placer…

 

¿Qué extrañas de Colombia?

DMC.- Todo, extraño sus paisajes, su calidez, la comida, el café, la dulzura de su gente, eso podría decir ahora que he viajado a otras partes, la gente colombiana es una gente dulce, diferente a la gente zacatecana, somos diferentes, yo quiero mucho a México, valoro mucho a Zacatecas, pero son dos culturas totalmente diferentes y ese es el oxígeno que un artista debe tener, por eso hay que irse a otras regiones y que rico haber llegado a Zacatecas, porque tiene muchas cualidades es una ciudad llena de belleza estética

 

¿Qué es lo que más te gusta de Zacatecas?

DMC.- Mira, cuando vine a México, me sentía mucho muy mal, porque somos culturas diferentes, cuando uno viene a México y en las charlas de café, las personas comentan que somos parecidos y somos muy diferentes, hasta en los términos con los que hablamos, entonces, somos totalmente diferentes, pero lo rico de esto,  las diferencias, son las que agradan, porque sí no, yo volvería a mi país, si fueran muy parecidos, las diferencias son las que encantan, las que deben existir en las regiones porque si no hay ese “duende”, no hay encanto.

 

Si no hubieras sido pintor ¿a qué crees que te dedicarías?

DMC.-  Pienso que me hubiera dedicado a la música, era algo que yo llevaba desde muy niño, y que hacía desde muy niño,  la música para mi es  todo, la música es mi pintura, los colores son sonidos divagando en el esplendor y en el espacio del lienzo, entonces habría sido músico.

 

¿Cuál es tu ambición más grande?

 

DMC.- En realidad, es un reto y es terminar en mi ciudad, en Roldanillo y hacer un museo y llevar todo mi trabajo, mi recorrido artístico por diferentes museos, esa es mi meta, a dónde quiero llegar.

 

¿En qué lugar (país, museo) siempre has soñado exponer, individual o colectivamente?

DMC.- Ah, en el Museo Metropolitano de Nueva York, esa es otra de mis metas.

 

¿Qué obra llevarías?

DMC.- Tendría que hacer algo nuevo, desde el momento que me digan, no voy a llevar nada de lo que tengo guardado, me exigiría y comenzaría a hacer una colección específica para ese museo.

 

¿Cuál consideras el mejor placer del ser humano?

DMC.- El amor…

 

¿Cómo te percibes en 20 años?

DMC.- Tengo muchas metas, yo creo que en 20 años estaré en Colombia con una gran institución, donde se generalice el arte en todas las expresiones, pero también con todo mi trabajo artístico, ahí, ahí, me dimensiono en 20 años…

 

Por último háblame de tus proyectos inmediatos  ¿qué estas pintando ahora?

 

DMC.- Tengo una gran exposición, claro cada exposición es muy importante, mi anterior exhibición estuvo en el museo Pedro Coronel y fue para mí un reto, ahora tengo en puerta una exposición en el museo Metropolitano de Monterrey, será en los primeros días de agosto y es para lo que estoy trabajando ahora, en lo que estoy apasionado. Estoy pintando una colección que se llama Raíz de Luz 2 y Raíz de Luz, es una colección conformada por alrededor de 20 o 30 piezas, pero cada obra es una composición de muchas piezas, que van a ser trípticos, polípticos, dípticos y algunas obras individuales, pero lo interesante es que el trabajo es geométrico y con esta geometría estoy un poco, como jugando, es un juego intelectual de la geometría y entonces son formatos irregulares, hago un estudio del espacio, del formato, de la geometría y el color y ha sido para mí un reto de investigación, pero que todo ello me ha llevado a una pasión y es la pasión del sonido, es plasmar el sonido a través del color. Realizar esta obra ha sido toda una investigación en esa colección está la matemática, la física en el movimiento circular que hago, le doy forma y color al sonido pero lo hago a través de un dibujo circular, curvas que divagan en el lienzo y hacen formas geométricas libres en colores contrastados, esa es la colección que estoy pintando ahora, que es un reto para mí porque antes hacía formatos individuales un recuadro o un cuadrado que es lo tradicional, ahora me metí un poquito en la matemática con formatos irregulares y eso para mi es una cosa maravillosa y es la colección que estoy trabajando para la exposición en el museo Metropolitano de Monterrey y es una colección que toda ha sido pintada aquí en Zacatecas, en el Centro Histórico, en este “museo al aire libre”…