Norma Galarza

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A partir del primero de enero de este año entró en vigor ahora sí completa (con leyes secundarias y todo)  la Reforma Energética,  el gobierno mexicano se encuentra en una encrucijada a la que el mismo se metió, y es que, contrario a las proyecciones optimistas del Gobierno Federal y el Secretario de  Energía Joaquín  Coldwell  la inversión y el “auge” del sector energético mexicano no parecen ser la panacea que sacará a nuestro país del atraso.  En días pasados, ante la baja del precio del petróleo, que ha registrado una caída tan dramática apenas comparable con la de 1991 y que significa un desplome de hasta 62.2 por ciento del precio en comparación con el costo más alto del 2014, la economía mexicana sufrió su primer recorte en la proyección de crecimiento para el 2015 de 3.5 a 2.1 de acuerdo al Fondo Monetario Internacional, para el primer trimestre del año.

El ingreso por venta de petróleo es el más importante de los ingresos federales, con hasta el 30 por ciento del total en 2012, ¿Pero cómo puede afectarlo a usted lector, lectora? En primera instancia, la carga impositiva que tantos dolores de cabeza está causando a los contribuyentes, ha funcionado como una válvula de escape para compensar la pérdida de valor del petróleo, además, la Secretaría de Hacienda ya anunció un recorte importante al gasto social, eso, y los elevados precios de la gasolina y diessel. Hoy México tiene una de las gasolinas más caras a nivel mundial y la única justificación para esto, no es, como se nos quiere hacer creer, el desabasto, ni los precios de producción, porque desde hace años nuestro país importa el 70 por ciento del combustible que se consume, es simplemente, que el grupo político que nos gobierna no quiere bajar sus ingresos, que finalmente no impactan en una mejor calidad de vida para la población.

Pero ¿Por qué ha bajado el precio del barril de petróleo? La respuesta es muy simple, resulta que uno de nuestros principales clientes de crudo es ahora el tercer productor de petróleo a nivel mundial. ¿Adivinaron? Sí, hoy, Estados Unidos no solo satisface su consumo interno sino que ha entrado a la competencia como un importante productor del llamado “oro negro”.

Aunado a eso y otras causas, el futuro para PEMEX, no se ve nada prometedor.  Diversas voces, han señalado que la intención de generar la quiebra “desde adentro” de la empresa paraestatal,  se venía cocinando desde el mandato salinista, razón por la que se fortaleció a Carlos Romero Deschamps como cabeza de un sindicato corrupto, lo “curioso” del caso es que este personaje, hasta el día de hoy sigue siendo intocable para la “justicia” mexicana. Hoy la situación en la que se encuentra la otrora “empresa de todos los mexicanos” deja ver que los que sospecharon “complot” no estaban tan equivocados.   Entre la corrupción sindical, los moches millonarios de las transnacionales para introducir su infraestructura y quitarle a PEMEX el atributo de monopolio estatal, están hundiendo a dicha empresa.  La entrada de otras empresas, vendrá a dar otro golpe, porque dado que PEMEX vende gasolina adulterada (Exxon, se quejó de que PEMEX vende combustible de “menor calidad”) y no tiene una estructura empresarial para enfrentar la competencia, no es descabellada la posibilidad que la paraestatal sea absorbida por alguna trasnacional lo que conlleve a su desaparición.