Por Jovita Aguilar Díaz
Zacatecana, Historiadora y Promotora Cultural

El día de ayer se cumplieron cuatro años de la muerte del Mtro.  Cuauhtémoc Esparza Sánchez, (8 de marzo de 1926-30 de junio de 2013) quien fuera Decano de la Universidad Autónoma de Zacatecas, reconocimiento que le fue entregado en la ceremonia del Día del Maestro del 2013 por sus 45 años de servicio ininterrumpido. Fue el primer historiador zacatecano que se formó como historiador en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de México, considerado como el más importante del Estado de Zacatecas, cuyo legado son cinco libros indispensables en la bibliografía zacatecana, innumerables artículos y una gran cantidad de investigaciones inéditas.

Fue maestro fundador de la Escuela de Humanidades en la UAZ, maestro de la secundaria Técnica y en su juventud fue periodista. Fue el primer Investigador de la historia contratado por la Universidad Autónoma de Zacatecas y director del Departamento de Investigaciones Históricas de la UAZ hasta su muerte.

Sus libros: Cinco cartas para un viajero (que tuve el placer de reeditar siendo subdirectora de Desarrollo artesanal) El corrido zacatecano, Suelo metálico bajo la nopalera, Historia de la ganadería en Zacatecas 1531-1911, Cuentos, leyendas y costumbres del antiguo Zacatecas, son ya clásicos de la bibliografía zacatecana y lectura obligada, Zacatecas monografía estatal, libro de texto gratuito fue el más conocido y de mayor tiraje con 39 mil ejemplares en cada tiraje.

De carácter reservado, sencillo, meticuloso en sus procesos de investigación, amante del detalle y del dato comprobado, se formó con los grandes historiadores mexicanos como Silvio Zavala y Luis González y Gonzalez, “fue el primero en tener contacto al pensamiento historiográfico de su época” sus investigaciones de largo aliento, las realizó con calma y sin prisa entre los 60 y 70 del S XX.

Tuve el honor de conocerlo y platicar con él en innumerables ocasiones, primero como mi maestro en la Facultad de Humanidades de la UAZ y posteriormente en su oficina y en su casa. Nuestras largas charlas versaron sobre pintores zacatecanos, de historia, de archivos, de documentos. Me abrió las puertas del archivo de la UAZ que coordinaba y fue ahí cuando surgió nuestra amistad. Recuerdo nuestras largas conversaciones sobre el S XIX, me aclaró muchas dudas, me dio consejos y me compartió documentos y datos que me fueron de gran utilidad en mis investigaciones decimonónicas. Un dato curioso es que nunca me permitió grabarlo, solo podía escribir notas en mi cuaderno, recuerdo que yo escribía tan rápido como podía intentando captar todo cuánto el me decía: sus charlas fueron para mí verdaderas clases magistrales.

Con mucho orgullo les comparto que en alguna ocasión que tuve el honor de comentar la presentación de uno de sus libros, cuando tomó la palabra dijo públicamente que yo era una de sus mejores alumnas, aunque inmerecido el comentario me llenó de gusto viniendo de él, quien además era un hombre modesto y parco.

No le gustaban los reflectores, ni los reconocimientos, ni los homenajes: en una ocasión organicé un Foro para la Historia de Villa GonzálezOrtega, de donde él era originario, al final del evento se le entregaría un reconocimiento por parte del Cabildo, me había prometido que iría cuando me llevé la invitación, por supuesto nunca llegó, días después el presidente municipal y yo se lo fuimos a llevar a su casa y sin más protocolo lo recibió diciendo que era inmerecido.

Años más tarde, recién creado el Centro de la Gráfica de Zacatecas, organicé el Coloquio de Historia Regional Cuauhtémoc Esparza Sánchez, en su honor, como una manera de reconocer su importante trayectoria: en el coloquio participaron sus dilectos amigos: los intelectuales Veremundo Carrillo, Laura Arteaga, Benjamin Morquecho, Alejandro García y Anne Leyniers, entre otros.

Cuando le platiqué que participarían todos ellos, le dio mucho gusto, me prometió que iría. El día del evento lo esperamos para comenzar más de una hora y nunca llegó. Le hablé por teléfono a su hija Margarita y se sorprendió mucho, me dijo que creía que ya estaba ahí pues había salido desde temprano con la intención de asistir al coloquio, más tarde nos enteramos que anduvo rondando por el lugar, pero nunca se decidió por entrar.

Pese a lo anterior, Cuauhtémoc Esparza Sánchez recibió los más importantes premios y reconocimientos otorgados a un historiador: La Violeta de Oro, como primer lugar del segundo tema en los 6 Juegos Florales Ramón López Velarde, por su libro Compendio Histórico del Colegio Apostólico de Propaganda Fide de Nuestra Señora de Guadalupe y la Medalla al Mérito Histórico Capitán Alonso León, otorgada por la Sociedad Nuevoleonesa de Estudios Históricos, también obtuvo la presea al Mérito Universitario José Árbol y Bonilla, de la UAZ en 2007; la Medalla al Mérito Revolucionario de Investigación Histórica del Gobierno del Estado y fue miembro honorario de la Red Mexicana de Historiadores de las Ciencias de la Salud en el 2011.

A cuatro años de su muerte, siguen siendo necesarias las reediciones de sus libros, la compilación de sus textos y la publicación de sus investigaciones que aún siguen inéditas.