Por Andrés Vera Díaz

Las precandidaturas al 2018 como siempre, un juego de poder, egos y compromisos políticos, pero en esa dinámica, aquellos que tienen la batuta para colocar sus posiciones, ahora se enfrentan al dilema de matar a viejos cuadros para darle forma al gobierno, o meter nombres que darán resultados en lo inmediato bajo el condicionamiento de haber sido postulados.

El “alonsismo” parece tener los días contados, solamente Carlos Peña de esos “destacables” se coló para Diputado Federal en su clara ruta para ser el candidato a Gobernador en el 2021; y otros más, fueron desechados de manera violenta. El propio Miguel Alonso ya no es catapultado ni en los “opinadores” oficiales para ser abanderado al Senado y eso sin duda, es un aviso importante.

Otra incondicional del alonsismo, y por un embarazo que fue inoportuno en términos de tiempos políticos, es Isadora Santivañez, obligada, “cedería” la candidatura a Víctor Armas, quien por cierto, se promueve electoralmente de forma por demás cínica usando recursos y la imagen gubernamental. Armas, un ilimitado de MAR, podría colarse pero no bajo esa bandera. Armas se ha destacado siempre, por ser el absoluto en turno. Vende su verdecilla alma a quien le ponga garantías de por medio, y es que, en los corredores, se dice no es bien visto por Carlos Puente, pero si por Tello, quien trata de formar sus propios cuadros, apenas a más de un año de tomar posesión. Aunque parece tardío que el Gobernador quiera tomar riendas, ha entendido que si no obtiene posiciones en ayuntamientos y diputados locales, el quinquenio nunca habrá existido, y claro, los corchos o tapones son importantes para la sucesión.

Por todos los rincones del estado la dinámica va perfilada. La zona de los cañones también tuvo su golpe bajo, Lyndi Bugarín en círculos cercanos ha expresado su enojo por que no fue nominada a la diputación federal y tendría las puertas cerradas a la reelección. Tal vez en términos políticos no tiene trascendencia, pero electoralmente sí, y es que todo mundo sabe el peso de su apellido en aquella zona de singular activación económica. Mismo caso para Le Roy Barragán, quien prácticamente por su trabajo en el distrito 11, la alianza ganó esa diputación y varios municipios, entre ellos Villanueva, gobernada consecutivamente por el PRD. Ahora, le cierran la puerta en el acuerdo federal y en el local. Barragán, quien fue un alfil importante en el gobierno de Alonso, ahora en la LXII Legislatura sacó casi todas las iniciativas enviadas por el Ejecutivo, cabildeando y llegando a acuerdos importantes con la oposición, cuyos miembros le tienen un particular respeto político. Los mensajes de Roy a Tello eran más que obvios, “aquí tiene cuadro” por su experiencia en el regateo, en la imposición y la conducción, pues fue él, quien ha llevado a cuestas el bloque oficial, a falta de un liderazgo importante en el PRI, pues Gustavo Uribe sólo se dedicó a fingir tenerlo. Hay cuadros que deben mantenerse. Además, el alcalde actual villanovense, no ha digerido la idea, Roy aportó una gran cantidad de votos para su victoria y ahora que no tendrá el respaldo directo, aunado a una baja aprobación social, deja el camino libre para que el Sol Azteca retome el rumbo con uno de los más sonados, el otrora Presidente, Iván de Santiago.

Ahora, los resquicios siguen presentes, Arnoldo Rodríguez, delegado de Sedatu se cuela también para diputado local y no es para menos. La Secretaría que representa es una de las fuentes de condicionamiento electoral más importantes y en ese sentido, no hubo más que doblar las manos. En el “trato” se incluye a Marcos Ibarra, uno de los operadores del nefasto Pedro de León y también, allegado a la Sedatu, por lo que la capital pues, sería el bastión alonsista, pero, ¿con esos jugadores realmente se vuelven competitivos ante una intención de voto alto a favor de Morena?. La apuesta indica que la operación electoral dispendiosa estará más que franca por parte del PRI.

Retomando los distritos guadalupenses, Osvaldo Ávila iría de nuevo para diputado local, ya que también –aunque no lo ha expresado de forma tácita- el alcalde Enrique Flores va por la reelección y cuyo anuncio, estaba programado para el 12 de diciembre pero se postergó para el mantenimiento de estructuras lo más posible, y es que, el propio líder Antorchista ha coqueteado con los Monreal, pero la estrategia no parece dar frutos. El monrealismo quedó mal parado en ese distrito tras la derrota de David.

Tales escenarios nos indicarían que Tello quiere tener el control de posiciones estratégicas, entregando lugares que se podrían perder invariablemente y asegurando los propios. Aunque todavía los perfiles no están del todo definidos, las muestras de coptar al alonsismo ahí se dejan ver. Nerviosos muchos, enojados otros, apostando a las formas disciplinadas. Apostando digo, porque en el PRI también hay descontento local, y aunque muchos no operarían en contra de quienes finalmente les han dado, y vaya que les han dado, no trabajarían tampoco a favor, es decir, pasivos como respuesta vehemente al corte de sus pretensiones.