• Apliquemos la vieja confiable de “no tenemos recursos y seremos austeros”.

  • Aguas con los caballos negros, porque alcanzan y ganan.

  • Comienzos bofos y “por el nombre o la fama me alcanzará para ganar”.

 Por Dante Godoy

“Político pobre, pobre político”, reza el adagio popular, y es que ya ni la chiflan, aunque sea cantada, dado que muchos candidatos, generalizando para no decir del tricolor, morenos y frentistas, pues ya se saben el caminito por el cual hacerse los pobrecitos y andar con esa bandera para ponerse el huarache antes de la espinada y no soltar nada del recurso asignado; a lo mejor y nunca habían visto tantos centavitos juntos y quieren sentir cómo lucen dentro de sus cuentas, pero no se detienen a ver que es dinero público. Lo pero que lo dicen y luciendo un bolso Prada, zapato Luis Vuitton o relog Rolex.

¿Será una tendencia que sigan los Morenos, Tricolores o Azules? Sólo ellos tienen la respuesta, pero de que el ciudadano sabe cuánto le asignaron a cada quién, eso que ni qué. Lo de austeridad viene flojito para esta elección, pues varios candidotes van para la reelección y traen los billetes que casi se les asoman por los bolsillos, lo malo que los cuidan como si ese activo les hubiera costado años de esfuerzo y ahorro para tener. Lamentable.

Mientras unos están de tacaños y sintiéndose ricos Mc Pato, ahí están los caballos negros; candidatos cuyo nombre y palabra pesan con la sociedad. Hablamos de un Ro, Lolo Hernández, Salvador Llamas, Rafa Rodríguez, entre otros, que le están haciendo la camita a partidos de rancio abolengo que traen a candidatos que no levantan ni con vitaminas ni chochos.

Tal es el caso de Víctor Armas que se está viendo rebasado por un Lolo Hernández que logró tener estructura, buenos operadores y gente leal; otro caso, el de Salvador Llamas, quien le pone creatividad al asunto y sabe mover sus redes; toca turno de Rafa Rodríguez, quien con un presupuesto ínfimo está agarrando puntos para quedar bien posicionado, además que trae el apoyo del sindicato del Stuaz.

Uno de esos casos atípicos y que se está colando como la humedad, es el de Miguel Ángel González Espinoza, La Raqueta, quien va calladito haciendo su trabajo en Fresnillo, mientras Monreales y Benjamines Medrano, están fracturados y cada quién viendo cómo recogen las piezas que se les van cayendo. Aguas que puede pasar un golpe del destino y que los fresnillenses, hartos de tanto de lo mismo, se vuelquen por ese muchacho deportista que le dicen La Raqueta.

Comienzos bofos de candidatos del PRI y Morena, que están creyendo que la luna es de queso y el nombre los va a llevar al Triunfo. No se diga Mónica Borrego, Víctor Armas, Cuauhtémoc Calderón, Juan del Real y varios personajes más que le apuestan al nombre y no al trabajo, al dinero antes que la gente, pero ya veremos si se aplican o duermen en sus laureles y ven cómo otros aprovechan esa rebanada del pastel que están dejando por irse a tirarse a la hamaca.

En política nada está definido, bueno, ni el voto de la propia familia está seguro. Por eso las consideraciones en una campaña deben ser extremas. ¿Les alcanzará su nombre, desprestigiado o no, para ganar? Lo veremos no el 1 de julio, sino a mediados de mayo, donde puede que algunos tiren el arpa y vean su suerte ganada por otros.