Por Norma Galarza
Economista, aprendiz de periodista directora de La Cueva del Lobo
 

Benjamín la representación del hartazgo al tricolor.- En el debate que el día de ayer protagonizaron los 8 candidatos a la alcaldía de Fresnillo, sobresalió entre descalificaciones, el duelo entre cacicazgos. Por un lado, y aunque fue rama del mismo árbol, Benjamín Medrano, que ahora representa al cacicazgo priista de don “Pepe” Bonilla, en Fresnillo,  tuvo tiempo para echarle lodo al menor del clan, entre el que gestó su carrera política. Y tiene razón en cargarle los golpes ya que al parecer este 2018 la suerte le cambiará al soberbio ex alcalde quien no se cansaba de restregarle en la cara a Monreal Ávila todos los triunfos que le ha arrebatado de las manos. Este proceso electoral en el que según él solo cumple encomiendas de su partido, que lo vuelve a colocar frente al menor de los Monreal, las encuestas no le favorecen.

Benjamín, soberbio ante la derrota inminente.- Sin duda, lo que más le pesa a Benjamín Medrano es que tendrá tragarse su soberbia y pese a que quiere demostrar que él se las sabe de todas, todas, al oriundo de Nochistlán no hay despensa o apoyo económico que lo vuelva a colocar al frente de la Presidencia Municipal  ya que trae en su trayectoria la mancha de no haber demostrado en su gestión el compromiso que dice tener con los fresnillenses.  Puesto del que además,  saltó para irse a la Cámara de Diputados a ocupar un espacio en el que hizo gala de abulia e improductividad. ¿Será cierta la sospecha de que lanzarle al imitador de cantantes la papa caliente de la candidatura de Fresnillo, fue un arreglo previo entre los caciques que conforman el duopolio político que domina ese municipio?  Quién sabe.

Saúl Monreal no cambió, cambió el escenario.- En el que fue a grandes rasgos un duelo entre el representante del priismo de Los Bonilla y el gladiador del monrealismo, en este caso el menor del clan, por lo menos se preparó para enfrentar al candidato priista. Ante este panorama tan desolador para Fresnillo, en el que las opciones punteras representan un retroceso en el que, la población no quiere volver a repetir con Benjamín, quien protagonizó un casi trienio marcado por la inseguridad y la frivolidad, y en el que la otra opción tampoco representa motivos de esperanza para aquel saqueado municipio, el futuro para los fresnillenses luce desolador.

 Entre dos cacicazgos.- Y es que aunque estén hartos de Medrano Quezada, Saúl sigue siendo emblema del cacicazgo que surgió desde 1998 y que al parecer llegó para quedarse, porque si en algo se pulió don Felipe Monreal Huerta, fue en reproducirse.  Y aunque, por desgracia para el menor de esa estirpe, el talento político fue un bien que no heredó, este 2018 centra su fuerza en el respaldo de su hermano mayor y la oferta que proclama Morena, que se asume como “el cambio verdadero”. Lamentable que al pequeño Saúl le favorezca el hartazgo de los últimos trienios tricolores que traen a la gente de aquella demarcación con ánimos renovados de ejercer vendettas aunque sea en las urnas. Pues sí, pobre Fresnillo.