Por Norma Galarza Flores

De acuerdo a lo informado apenas este fin de semana por la cadena de noticias CNN, Donald Trump se posiciona en primer lugar de las preferencias entre los candidatos republicanos para la Presidencia de la nación más poderosa del mundo, al aumentar su popularidad a 15 por ciento frente a sus contrincantes Jeb Bush y Mitt Romney, quiénes se ubican en un empate técnico con el 11 por ciento de la intención del voto. Lo preocupante es que pese a que los comentarios racistas en contra nuestros paisanos ya le han hecho perder alrededor de 78.5 millones de dólares, hay un grupo muy importante de norteamericanos que comulgan con las declaraciones xenófobas y racistas del dueño de la cadena de hoteles de la Tower Trump.

¿Existe la posibilidad de que en 2016, el partido conservador recupere la Casa Blanca? Aún no se ve claro. Lo que es cierto es que el partido republicano ha cobrado fuerza entre el electorado al obtener la mayoría en las elecciones intermedias del 2014, lo que ha fungido como un freno para las iniciativas migratorias de Barak Obama a favor de la comunidad migrante, freno  que a la vez causa perjuicios al partido Demócrata porque durante el segundo periodo del primer presidente estadounidense afroamericano, no se han logrado las metas propuestas por el mandatario en materia de migración y además, existe un marcado descontento social porque no se ha logrado revertir la tendencia negativa de la economía norteamericana.

El hecho de que exista cada vez mayor respaldo al emisor de las opiniones recientes dichas en público más radicales contra de la comunidad migrante de México, enciende sin lugar a dudas muchas alarmas de que el racismo es un problema latente en Unión Americana, problema, que ha provocado incluso, la muerte de un número importante de mexicanos que han sido prácticamente cazados en su travesía en busca del “sueño americano”. Esta tendencia hacia la  cerrazón de cierto sector de la población estadounidense que se asumen como los dueños del país, y que olvidaron su condición de migrantes porque también llegaron hace ya varias décadas a estas tierras fértiles  en el May Flower, podría endurecer las leyes migratorias e incluso comenzar una ola de deportaciones y hasta violaciones a los derechos humanos de una de las  minorías más importantes que viven en este país, la  mexicana, que está conformada por 33. 7 millones de personas, de las cuales 11.4 millones llegaron sin papeles, a pesar de los muros y cuya descendencia ya alcanzó los  22. 3 millones y que además,  más de la mitad de los mexicanos radicados aquí, lo hacen bajo la sombra y el estigma de la ilegalidad.

 

Sin embargo,  no existen fundamentos económicos que apoyen  las declaraciones de odio de uno de los empresarios más poderosos de Estados Unidos ni existen motivos reales para expulsar a los mexicanos de este país lo que demuestra que  las manifestaciones racistas de cierto grupo extremista contra los migrantes, son solo ideas sin sustento, ya que,  de acuerdo a un estudio realizado por Raúl Hinojosa-Ojeda, director ejecutivo del Centro de Desarrollo e Integración de Norteamérica de la Universidad de California en los Ángeles,  arrojó que, si se logra legalizar por lo menos a 12 millones de indocumentados el resultado sería un estímulo económico de entre 30 mil y 36 millones de dólares en ingresos personales; y entre 4 mil 500 y 5 mil 400 millones de dólares en ingresos tributarios netos, además de la creación de entre 750 mil a 900 mil nuevos empleos.

Otro dato importante que golpea en la cara a Donald Trump y sus partidarios es que, de acuerdo al Departamento de Trabajo de los Estados Unidos, durante la extinta Ley de Reforma y Control de Inmigración (IRCA) en 1986, donde se dio residencia legal a casi 3 millones de inmigrantes, la productividad y el consumo de ese país se fortalecieron durante el periodo de vigencia de dicha ley.

Esto viene a dar al traste con el argumento del grupo ultraconservador que con tintes fascistoides, afirman que la causa de todos los males de Estados Unidos, son los migrantes mexicanos. Dicho argumento puede resultar peligroso si logran posicionarse en las altas esferas del poder, ya que de entrada podrían atentar contra la esperanza de muchos mexicanos radicados en ese país de una vida mejor, que por el momento es casi imposible de lograr en México, por lo que ojalá el electorado estadounidense recapacite su voto y no vaya a cometer otro error imperdonable como el que cometió el pueblo Alemán al colocar al frente del poder, al asesino Adolfo Hitler… Ojalá no valga la comparación.

Feliz inicio de semana…A pesar del show repetitivo y aburrido de la fuga del Chapo Guzmán.