Por Norma Galarza

Bastante revuelo causó la declaración de Alejandro Tello sobre que él no se sentía inseguro en Zacatecas. ¿Pero cuál de los habitantes de la cúpula del poder puede sentirse inseguro? Desde hace décadas nuestros políticos se han divorciado de la realidad en la que el resto de los ciudadanos “de a pie” respiramos todos los días. ¿Quién no recuerda a Rosario Robles al ex “Miss” Sedesol cuándo declaró que con 12 pesos al día pueden vivir bien 5 miembros de una familia? los políticos suelen opinar de realidades que no les corresponden.
¿Cuánto gana Rosario Robles? ¿Cuándo ha experimentado sobrevivir con 12 pesos al día? Nunca. ¿Es insensible el Senador Alejandro Tello? O ¿Simplemente ve la realidad de diferente manera? ¿Decir que se siente seguro a pocas semanas del asesinato en pleno día de una mujer en el Centro Histórico? Decir que se siente seguro cuando las cifras de la Sistema Nacional de Seguridad Pública, sobre las denuncias ante Agencias del Ministerio Público por diversos delitos eran de mil 235 tan sólo en enero de este año?
¿El Senador transita por los municipios del Estado sin escolta? No sé. Tal vez hacemos mal en magnificar los comentarios de uno de los aspirantes con más posibilidades de gobernarnos, pero, ese es uno de los principales motivos por lo que los ojos de los zacatecanos están clavados en él. No dudo de la inteligencia de Alejandro Tello, y quizá ese comentario repleto de frivolidad lo hizo en aras de seguir con la dinámica en la que operan nuestras autoridades de cerrarse a la realidad, para –dicen- no generar psicosis social.
Lástima que la realidad no sea un defecto que se puede ocultar tapizando con espectaculares las calles o cambiar, repitiendo mantras como el de “En seguridad, Zacatecas, marcha bien”, no todo es el glamour al que se acostumbran fácilmente las clases políticas. Hay un Zacatecas que todos los días sale a las calles y convive con víctimas de la delincuencia, que ha sentido en carne propia lo que es perder a un familiar que, muchas veces sólo fue lo que los estadistas llaman “daño colateral”.
Hay cientos de madres que ya no volverán a ver a sus hijos ni a sus hijas, madres, que tendrán que conformarse con las migajas de una justicia que les dará largas porque no son influyentes ni personas importantes para la clase gobernante, por lo que los expedientes de sus víctimas se perderán en el océano de expedientes de casos sin resolver y que se ahogan en el mar de una burocracia autómata y programada para no resolver el 99 por ciento de los casos que llegan a sus manos.
A pesar de todo, la indignación no es contra Alejandro Tello, quien no ha logrado una comunión entre lo que debe decir y lo que piensa. Alejandro Tello, de quien dicen sabe tomar lo positivo de la crítica, es sólo uno de los ciudadanos cuya burbuja de seguridad (que fácilmente se obtiene si vives en Bernárdez o en cualquier otra colonia con seguridad privada) no lo ha dejado ver con empatía a un Zacatecas que se debate entre la inseguridad, el desempleo, y  la falta de oportunidades.